Temperley continúa transitando un camino de empates del que no logra desviarse. Este domingo, por la 12º fecha de la Zona B de la Primera Nacional, el conjunto lómense visitó a Almagro en José Ingenieros con la clara intención de quebrar esa racha, pero terminó sumando su quinta igualdad consecutiva en el campeonato.
El inicio del encuentro tuvo al local generando peligro con un tiro libre de Julián Marchioni que exigió una gran respuesta del arquero Lisandro Morrone. Superado ese primer momento de zozobra, los dirigidos por Nicolás Domingo comenzaron a acomodarse en el terreno y a encontrar sociedades por la banda izquierda, inclinando la balanza a su favor.
La superioridad se tradujo en el marcador a los 24 minutos de la primera mitad. Marcos Echeverría aguantó el balón de espaldas y cedió para Franco Benítez, quien con un remate esquinado puso en ventaja a la visita. Desde ese momento, el «Gasolero» justificó la victoria parcial y fue ampliamente superior a un equipo golpeado por su presente en el fondo de la tabla.
La falta de puntería, un factor clave
En el inicio del complemento, el técnico local Carlos Mayor apostó a tres modificaciones buscando torcer la historia. Sin embargo, Temperley siguió siendo el dueño del juego y avisó rápidamente con un remate de Luciano Nieto que fue despejado por el arquero Emiliano González.
El principal problema para el conjunto visitante fue su propia ineficacia frente al arco rival. El equipo tuvo situaciones muy nítidas para estirar la ventaja y asegurar los tres puntos, pero falló en la definición. Marcos Echeverría y, principalmente, Fernando Brandán, desperdiciaron ocasiones inmejorables que mantuvieron con vida al local.
La vieja máxima futbolística se hizo presente a los 25 minutos del segundo tiempo. Tras un córner ejecutado por Marchioni, Mateo Benegas ganó en el área y, con un preciso cabezazo, decretó el 1 a 1 para Almagro.
El empate fue un golpe anímico para Temperley, que perdió la brújula del partido, se quedó sin ideas claras y terminó apostando a los centros como única herramienta ofensiva. Incluso, en la agonía del encuentro, Morrone tuvo que intervenir de manera providencial para evitar lo que hubiese sido una dura derrota. El pitazo final selló un nuevo empate con sabor a frustración para un «Gasolero» que hizo méritos, pero no supo liquidarlo.