En un escenario nacional marcado por el negacionismo ambiental, Otermín colocó la crisis climática en el centro de la agenda del Gobierno de la Comunidad para 2026. A través del Plan de Acción Climática Local, el Municipio asume una responsabilidad institucional que el Gobierno Nacional ha declinado. En este caso, no se trata de una agenda periférica: el jefe comunal anunció el envió de un paquete de ordenanzas ambientales entre las que se destacan la creación de la Agencia Cuencas Lomas y la declaración del Humedal del Parque Finky como área protegida, además del plan de manejo y de manejo del fuego para la Reserva Santa Catalina. El trabajo se complementa con obras hídricas y tareas de mantenimiento para mitigar el impacto de los riesgos climáticos.
La Ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires y esposa de Otermín, Daniela Vilar, también destacó que la gestión local busca territorializar los objetivos de desarrollo sostenible mediante obras concretas, como el Plan de Forestación que prevé la plantación de 3.000 árboles nativos. Políticamente, esta agenda funciona como un contrapunto a la desregulación nacional, planteando que la preservación de los recursos naturales es una forma de defensa de la propiedad y la calidad de vida de la comunidad, especialmente los sectores socialmente vulnerables, que son los más afectados por los fenómenos climáticos extremos.
El enfoque ambiental de Otermín se completa con la Ordenanza de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, que busca formalizar y optimizar la economía circular en el distrito. Al integrar el cuidado del medio ambiente con la generación de empleo y la infraestructura urbana, Lomas de Zamora propone una visión sistémica donde la sustentabilidad es el eje vertebrador de la planificación pública, desafiando la lógica extractivista que predomina en el discurso del oficialismo nacional.