La paz social de fin de año parece haber llegado a su fin. En una reunión de urgencia, el Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió romper el silencio y convocar a una movilización hacia Plaza de Mayo para el próximo jueves 18 de diciembre.
La medida es la respuesta directa al envío del proyecto de Ley de Modernización Laboral por parte del Poder Ejecutivo, una iniciativa que el sindicalismo considera una copia fiel de los reclamos empresariales y un ataque directo a los derechos adquiridos de los trabajadores.
«Un proyecto entre gallos y medianoche»
Jorge Sola, secretario de prensa y uno de los voceros de la central, fue contundente tras el encuentro que reunió a pesos pesados como Héctor Daer (Sanidad), Gerardo Martínez (UOCRA) y Hugo Moyano (Camioneros). «Nos oponemos terminantemente a cada uno de los puntos», sentenció.
Sola denunció que el Gobierno busca un tratamiento «express y a libro cerrado» de una ley que, según la CGT, solo traerá más informalidad. «Vemos un país empobrecido, sin inversión, que sufre un industricidio con la caída de más de 18 mil PyMEs», alertó el dirigente, trazando un panorama sombrío para el sector productivo.
La estrategia sindical: presión en el Congreso
Más allá de la demostración de fuerza en la calle, la CGT anticipó que desplegará una estrategia de presión política. Los líderes sindicales confirmaron que se reunirán con legisladores y gobernadores para explicar, punto por punto, por qué esta ley «no puede salir».
El reclamo gremial apunta a que el Congreso no sea una escribanía. «Tienen la responsabilidad de discutir punto por punto, tarden lo que tarden. Esta CGT reclama estar en el lugar del debate», exigió Sola, advirtiendo que no permitirán que la reforma avance sin resistencia.
El 18 de diciembre se perfila así como un día clave en el termómetro social, marcando el inicio de una nueva etapa de confrontación entre el movimiento obrero y la administración libertaria.