Un partido de fútbol amateur en la localidad bonaerense de Sarandí terminó de la peor manera, con una brutal agresión de dos jugadores contra el árbitro, quien quedó tendido en el suelo tras recibir una patada a la altura de la nuca que lo dejó desmayado. La víctima fue atendida y dada de alta.
El hecho ocurrió el sábado último por la tarde en el marco de un torneo de fútbol 5. Las imágenes fueron captadas desde un teléfono celular de uno de los espectadores y se puede ver claramente el momento del feroz ataque de los futbolistas. En primera instancia, uno de ellos reacciona luego de que el referí le mostrase la tarjeta amarilla y le da un empujón, lo que generó la lógica expulsión. No conforme con el fallo, el jugador lanzó un insulto y un compañero suyo corrió directamente a golpear al juez.
El jugador que llevaba el dorsal número 10 le pegó dos trompadas al rostro del árbitro, aprovechando que estaba anotando la expulsión y, una vez que cayó al piso, indefenso, le aplicó una potente patada a la cabeza que le terminó provocando el desvanecimiento. Inmediatamente, los compañeros de equipo y rivales se acercaron a la escena para calmar los ánimos, mientras otros asistían al referí.
Sarandí: Expulsó a su compañero y su reacción fue pegarle una patada en la cabeza al referi. Ocurrió en un torneo de fútbol 5 disputado este fin de semana.
Via: @mauroszeta pic.twitter.com/lknXJCLsv6— @diarioconurbano (@DiarioConurbano) July 17, 2023
El violento suceso ocurrió en un complejo deportivo con canchas de césped sintético llamado “Estación 98″, en la avenida Mitre al 3900, Sarandí, partido de Avellaneda. Allí se realizan torneos de fútbol amateur y se alquila el espacio.
Por el momento, ningún responsable del lugar brindó declaraciones y afirman que la responsabilidad recae en la organización del campeonato, ya que ellos solamente a alquilar las canchas. Hasta el momento, no fue informado el parte médico del árbitro, quien fue trasladado rápidamente desde las canchas hacia un centro de salud cercano.
La Policía labró actuaciones de oficio y la investigación quedó a cargo de la UFI 1 de Avellaneda.
