El ex policía Marcos Ariel Rodríguez, imputado por la Masacre de Wilde, aseguró en su declaración ante el TOC 3 de Lomas de Zamora que durante los 20 años que estuvo prófugo en Córdoba “nunca” supo que lo estaban buscando.
“Luego de ser amenazado, ayudado con dinero de mi madre, me instalé con Carlos Paz”, contó el acusado de un cuádruple crimen. Sin dar mucho detalles, en su relató no explicó cómo saltó de vivir del trueque a tener un bar en el centro de Carlos Paz.
“Después fui chofer, renové mi licencia, viajé por todo el país, y nunca tuve problemas”, explicó en torno al pedido de captura que pesaba sobre él desde pocos días después de la Masacre, en 1994. Y redobló la apuesta: “Hasta saqué un certificado de buena conducta y nunca saltó nada”.
En Carlos Paz, aseguró haber tenido “una vida social muy abierta”, e insistió: “todo el mundo me conocía. Lo pueden chequear”.
Rodríguez recordó que en esa turística ciudad tuvo un comercio importante en sociedad con el campeón mundial de fútbol Oscar Ruggeri. “En 20 años siempre fui comerciante y nunca recibí una citación de la Justicia”, juró el ex integrante de la Brigada de Investigaciones de Lanús.
En La Falda, donde fue detenido, Rodríguez tenía un almacén y carnicería, en un mismo local. “Trabajaba de lunes a lunes y los vecinos me conocían. No estaba escondido”, dijo ante el TOC 3.
Tras la declaración, quedó una sensación flotando en el ambiente de la sala grande de juicio oral de Lomas: la Policía y la Justicia hasta 2014, durante 20 años, no buscaron al prófugo de la Masacre de Wilde
