En un contexto atravesado por la intervención militar de Rusia a Ucrania, Olga Poznya, una mujer ucraniana que vive hace 25 años en Lomas de Zamora, contó cómo fue emigrar para Argentina y como vive actualmente la situación.
En diálogo con DiarioConurbano.com, Olga, comentó: “Me angustia mucho la guerra que está atormentando mi patria. Lamentablemente con la angustia no se resuelve nada, más a la distancia. Por más que quisiéramos hacer algo desde acá, ayudar no podemos ayudar».
Olga vino al país cuando tenía 19 años, luego de que estallara la Central Nuclear de Chernobyl debido a que vivían a tan solo 300 kilómetros. Según lo relatado, sus padres decidieron mudarse del país para evitar la radiación. Vendieron sus pertenencias y emigraron.
En este sentido, Olga contó que llegaron el 30 de septiembre de 1996 y que la principal razón “para salir de Ucrania” fue para “preservar su futuro”. En Argentina solo necesitaban presentar su pasaporte y a pesar de las dificultades culturales y económicas lograron instalarse en el país.
“Por las consecuencias de la exploción en Chernóbil en abril de 1986 decidieron irse. De alguna forma todavía estoy buscando mi hogar”, expresó la mujer.
Además, Olga relató que tiene un trabajo “espectacular» y que busca continuar su desarrollo profesional en el país. “Estoy rodeada de personas que amo en el ámbito personal y tengo un trabajo entre personas que me aprecian mucho. Me siento tranquila y muy agradecida con ellos”, aseveró.
Luego de que el mandatario ruso Vladimir Putin anunció la semana pasada una intervención militar en Ucrania, muchos ucranianos y ucranianas se alistaron. Actualmente en su país natal estan sus primos y su tía, quienes buscaron refugio ante los bombardeos debido a que su ciudad natal fue atacada.
“Mis primos que viven en Ucrania central, a 120 km de Kiev se alistaron en el ejército, están en las reservas, las esposas se quedaron esperándolos. Hasta ahora no perdí a ningún familiar pero están en alerta constante. El estrés de no saber lo que te sucede mañana mata a los que no van a la guerra”, opinó Olga.

La mujer explicó que se encuentra en comunicación constante con sus familiares y que se escuchan las sirenas antibombardeos en distintas zonas del país. Rusia comenzó los ataques por el norte, desde Bielorrusia; por el este a través del Donbás; y por el sur desde la península de Crimea, que controla desde 2014.
“Esperemos que tengan consideración, nosotros no somos enemigos ni queremos serlo. Defendemos lo nuestro pero queremos que dejen de fabricar viudas de ambos lados. El pueblo ruso tampoco necesita esto. Ojalá llegue la paz”, agregó.
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