Hacinamiento y falta de higiene en comisarías del GBA disparan casos de coronavirus

Las comisarías del Conurbano bonaerense, atravesadas por una crisis de hacinamiento,  generan gran preocupación en la justicia por el foco de contagio que pueden representar. Se estima que hay 5 mil personas detenidas en Comisarías cuando hay cupo para 1028. 

En diálogo con DiarioConurbano.com, Jorge López, vicepresidente de la Red de Jueces Penales y juez de Garantías de Lomas de Zamora, aseguró: “Hay una preocupación grande porque están el doble o triple de las personas que tendrían que tener. Los métodos de higiene se ven diezmados y mantener distancia es casi imposible”. 

La sobrepoblación de las comisarías es uno de los grandes problemas que padecen las personas privadas de su libertad debido a que es muy difícil garantizar condiciones de higiene, espacio personal y distanciamiento social. 

En este sentido, el magistrado explicó que hubo varios errores para aplicar el protocolo cuando se sospechaba o se confirmaba un caso de covid-19. “Fue bastante difícil de que entendieran la situación los policías. No todas actuaron igual pero el personal policial no tenía muy en claro la información y tuvieron que ser direccionados”, describió el magistrado. 

La crisis humanitaria que padecen las comisarías de toda la Provincia de Buenos Aires, las cuales deberían funcionar como un lugar de alejamiento transitorio para las personas privadas de su libertad, comenzó mucho antes de la pandemia. Sin embargo, este contexto complejizó las posibilidades de actuar y muchos detenidos de la zona se manifestaron por las condiciones de sanidad.

“Aislar a un detenido en una comisaría es muy complicado porque se los manda a cualquier oficina que puedan dedicar para eso y muchas no tienen. No están preparados para eso, ni siquiera el personal policial está preparado para la asistencia de personas en encierro”, afirmó el juez de garantías.

Con respecto a una posible solución, el Jorge López opinó que “es difícil” debido a que es “una cadena de factores” que reducen la posibilidad de acción. “Si tenes sobrepoblación en el servicio penitenciario se traba el ingreso de los que están en comisaría porque no tenes cupo. Entonces intentamos que siempre haya mayor egresos que ingresos para palear la sobrepoblación carcelaria y llegar al cupo de la unidad”, detalló.

Una de las complicaciones para atender a los detenidos se da cuando no presentan síntomas ya que no ocupan una cama de terapia intensiva y las salas se comparten con otros pacientes. “Es difícil el armado de lugares porque no están preparados para personas que tienen que tener custodia. Es conflictivo en cuanto a la forma y la velocidad”, agregó.

Al contrario de lo que ocurre en las Comisarías, López comentó que a pesar de la sobrepoblación de las cárceles, estas tuvieron dificultades al principio pero luego pudieron adecuar los protocolos de cuidado con más eficiencia. El protocolo de traslado de una persona a una Unidad Penal se inicia con un informe médico que debe detallar la realización de un hisopado y luego la persona privada de su libertad debe mantener aislamiento por 14 días hasta ubicarlo en su pabellón. 

“La misma población carcelaria se quejó porque han decidido no tener visitas y de golpe venían cinco personas de comisaría sin informes medicos. Pero luego se aplicó mejor el método”, explicó.