Opinión: El Estado, la Spunik V y el derecho a la salud

Por Claudia E. González Manriquez (*) Respetar, proteger y cumplir con el derecho a la salud son obligaciones del Estado, y nuestro gobierno del Frente de Todos se ha puesto a disposición en ese sentido. Jerarquizar el Ministerio de Salud -reactivado hace apenas un año- y tomar las medidas de prevención ante la inesperada pandemia por Covid-19 fortaleciendo el sistema sanitario son una muestra de ello.

 

Y ahora, la inmunización. Es un instrumento de política social de máxima rentabilidad y de avance de la equidad con el cual no sólo se evitan muertes y sufrimiento causado por las enfermedades, sino que además se disminuyen considerablemente los costos generados por la discapacidad y la atención médica.

 

La Sputnik V es la primera vacuna contra la Covid-19 registrada en el mundo (agosto de 2020), y la Federación Rusa es una de las primeras instituciones en presentarse a negociación con diferentes gobiernos, incluido el argentino.

 

La Sputnik V fue desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, muy reconocido a nivel mundial, con más de un siglo de experiencia. Se ha desarrollado en tiempo récord, al igual que otras vacunas que cumplieron con su fase III. Fue aprobada en menos de un año, como resultado de la experiencia, las grandes inversiones y la necesidad de combatir la pandemia. Argentina, con sus científicos, ya es parte del Comité de Expertos que hará seguimiento de la vacuna, sin dejar de evaluar la calidad, la seguridad y la eficacia de vacunas provenientes de otros laboratorios.

 

El Plan Provincial “Buenos Aires Vacunate”, impulsado por el gobierno bonaerense, es público, gratuito y optativo, por lo tanto, quienes cumplan los requisitos y quieran inmunizarse deben registrarse en la página del Ministerio de Salud (https://vacunatepba.gba.gob.ar) para recibir por mail su turno programado, y luego de haber sido vacunado, el ciudadano o la ciudadana tendrá un seguimiento por 90 días.

En esta primera etapa los requisitos son: ser personal de salud, de seguridad, docente y auxiliar; personas mayores de 60 años, de 18 a 59 años con enfermedades preexistentes (DBT, obesidad con IMC mayor a 35, enfermedad renal, cardiaca y respiratoria crónica). Es primordial promover desde diferentes espacios organizativos la vacunación como un proceso responsable y solidario.

 

Y en lo estratégico, es fundamental pensar en la producción pública de vacunas. Argentina tiene experiencias en el Instituto Malbrán, el Laboratorio de La Plata y el Instituto de Enfermedades Virales Humanas “Julio Maiztegui”. Asimismo, es importante que, a partir de la cooperación técnica y comercial con países latinoamericanos que invierten en este tipo de producción, se organice un programa regional de desarrollo de vacunas.

 

Volviendo a las obligaciones del Estado en relación al derecho a la salud y a los avances de corto plazo logrados por los ministerios de Salud de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires, es pertinente involucrarnos en la propuesta de nuestra vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de repensar el sistema sanitario, recuperando la idea de un sistema nacional integrado con el que muchas y muchos de nosotros soñamos.

 

La solidaridad como bandera. Más unidos y organizados que nunca. Nos seguimos cuidando.

 

(*) Referente de Salud de Unidos y Organizados