Condenan a una mujer que administraba un prostíbulo en pleno centro de Lomas

Una mujer de 54 años fue condenada a dos años de prisión en suspenso por colaborar en la administración de un prostíbulo que funcionaba en pleno centro comercial de Lomas de Zamora. Durante el juicio oral  las mujeres explotadas señalaron que los dueños de ese lugar también serían propietarios de otros prostíbulos.

El juicio oral y público que terminó con la condena de Élida Benzecry – que llegó detenida al debate – fue llevado adelante por el Juzgado en lo Criminal 1 de Lomas de Zamora, a cargo del juez Ignacio Del Castillo. El fiscal fue Osvaldo Carrea.

En el fallo, al que tuvo acceso DiarioConurbano.com, se dio por acreditado que la mujer “cooperaba de manera no esencial para otras personas, dueñas del establecimiento (prostíbulo) facilitaran la prostitución ajena de al menos ocho mujeres”.

El prostíbulo funcionaba en un inmueble de la  avenida Yrigoyen, entre Loria y Laprida, en pleno centro comercial de Lomas.

En el allanamiento realizado en marzo de 2013, los policías y funcionarios municipales encontraron no sólo a la imputada sino también 8 mujeres vestidas sólo con ropa interior, varias mesas de pool, bebidas y cajas de preservativos.

La prueba central fue “una planilla de pases con anotaciones de nombres, valores, tiempos, y números de habitación, además de carteles que indicaban las tarifas del lugar”.

En el juicio oral se determinó que en el lugar había habitaciones, que había sido allanado en una oportunidad y que funcionaba desde hacía por lo menos un año antes del procedimiento que derivó en la causa penal.

Las mujeres que ejercían la prostitución en el lugar señalaron que la dueña – de nombre Graciela pero no identificada en la causa – “siempre estaba en e lugar y decía cómo vestirse”. Además, indicaron que el prostíbulo se quedaba con el 60 por ciento de lo que cobraban las mujeres.

Según los testimonios, la dueña actuaba junto a su marido y a otro hombre que identificaban como “Don Luis”. El juez determinó que la mujer condenada colaboraba “de manera útil” para la facilitación de la prostitución organizada.

Una de las mujeres que ejercía la prostitución explicó el rol de Benzecry: “Ella nos iba a comprar, limpiaba, cocinaba, estaba ahí. A veces le dábamos a ella la plata para que la guarde y no nos roben”, declaró. Y aclaró que la acusada no cobraba el dinero.

Otra de las testigos señaló a la finalmente condenada como “una encargada del prostíbulo”. En tanto, una mujer declaró que ejercía la prostitución, tras llegar engañada al prostíbulo, donde además vivía. “Nos cobraban los preservativos, lo que comíamos, todo”, detalló.

Según señaló, el dinero que cobraban lo colocaban “en una caja de preservativo vacío, que no tenía llave, tenía un santo arriba”.

Las mujeres apuntaron a maltratos por parte de la propietaria Graciela, quien no llegó a juicio oral. Indicaron que sufrían multas si llegaban tarde o sus hijos se enfermaban.

La imputada prestó declaración en dos oportunidades. En la primera dijo desconocer a la dueña del prostíbulo. Luego, reconoció que no había dicho la verdad en ese punto porque la propia Graciela le había “pagado la abogada defensora”.

Benzecry reconoció que recibía y cobraba a los clientes, además de repartir el dinero entre las chicas y la propietaria.

El juez Del Castillo entendió que Benzecry no “coactuba” ni “realizaba una colaboración esencial” con la facilitación de la prostitución. No obstante señaló que la imputada cooperaba con los propietarios y tenía un rol concreto en el lugar.

La mujer fue condenada a dos años de prisión, cuyo cumplimiento quedó en suspenso, por ser partícipe secundaria del delito de facilitación de la prostitución. Asimismo, se dispuso su libertad.

En el fallo se autorizó a la fiscalía correspondiente a investigar si de los testimonios de este juicio surgían delitos por parte de las personas mencionadas, en clara referencia a los dueños del prostíbulo.