Opinión: Milagro “El derecho de vivir en paz”

Este próximo 7 de Julio se cumplirán 2000 días de la detención de Milagro Sala, en plena campaña electoral Gerardo Morales recrudece la persecución política hacia la dirigente social, ante tanto atropello e injusticia la reflexión colectiva reclama y levanta un grito tan sencillo como profundo, Milagro tiene derecho de vivir en paz

En abril del año 1971 el cantautor chileno Víctor Jara le regalaba al mundo una de sus composiciones más bellas “El derecho de vivir en paz”, como cruel respuesta a tanta ternura 2 años después la dictadura pinochetista lo torturaba y asesinaba, tanta crueldad evidenciaba el miedo de sus asesinos al peso simbólico que tenía su canción comprometida, acallar esa voz era comenzar a instaurar el horror.

A casi cincuenta años de aquel hecho horroroso, nuestra sufrida tierra latinoamericana sigue viviendo injusticias similares y hoy con ojos de no creer vemos que en el norte de nuestro país una dirigente social sufre constantes injusticias y persecuciones por que al igual que Víctor embelleció la realidad.

El macrismo hizo de la detención de Milagro un hecho simbólico que intentaba disciplinar cualquier rebeldía, cualquier forma de lucha que se opusiera al desembarco de un modelo económico de hambre que quedara para siempre grabado en la conciencia y el estómago de muchos de los pibes y pibas de nuestra patria.

Hoy Milagro sigue presa, el gobernador Gerardo Morales en su desparpajo misonego, patriarcal y fascista usa a la justicia amañada para que la dirigente sea nuevamente expuesta en los medios de comunicación esposada, la dignidad se hace grito y la compañera hace de su garganta un arma potente “este es el circo de Morales”, y al igual que el cantor trasandino que estando prisionero en el estadio escribía poemas, para seguir viviendo, luchando y amando, la flaca resiste y nos mueve las entrañas, en ella esta presa una parte de esta patria, en ella esta presa una parte de nosotros/as.

El odio oligárquico es vengativo, irracional, desproporcionado, el miedo a perder sus intereses los hace torpes y bestiales, en este marco es donde uno comprende la crueldad hacia una mujer que emergió de lo profundo del pueblo, sufriendo las mismas condiciones que muchos excluidos de este país, que tienen más recuerdos en la piel que en la memoria y que cargan en el cuerpo las huellas del dolor, la imposición de no poder tener los mismos derechos que otros, la injusticia existencial de no tener para comer y ver como otros despilfarran.

Milagro no se lamenta, Milagro grita, construye, se rebela, decidió dar vuelta la historia, hacer de su destino algo más bello, hacer de la vida algo más vivible y en esa lucha tan noble como el respirar, construyó colectivos, organizo comunidades, pario barrios, y un montón de sonrisas de pibes que por primera vez en la vida pudieron vivenciar el goce de darse un chapuzón en una pileta en medio del duro calor jujeño, es increíble tanta ternura, solo se compara con la crueldad ejercida por aquellos que llenos de temor intentan callar una voz que por sus actos se volvió semilla.

Milagro Sala, Víctor Jara, mi viejo, los treinta mil, nos enseñaron que cuando la crueldad y las injusticias se imponen la lucha y la calle se vuelven ternura, reclamar la libertad de los presos políticos es apelar a un derecho humano, es volver al punto más bello que nos hace militantes, rebelarnos creativa y amorosamente para exigir el derecho de Milagro a vivir en paz es ganarle al odio y seguir construyendo una sociedad con sanos reflejos de solidaridad. Libertad a Milagro Sala

Opinión de Diego Molinas, dirigente social