La indignación de la hija del canillita asesinado en Lomas: “Esperan que el asesino toque la puerta”

A nueve meses del crimen de Enrique De Vita, el canillita de 49 años que fue asesinado en febrero pasado en su kiosco de Parque Barón, Agustina, una de sus hijas, pidió que no se olviden del caso y que busquen al homicida. “Están esperando que el asesino toque la puerta y se entregue”, expresó.

En diálogo con DiarioConurbano.com, Agustina De Vita, explicó: “Seguimos con lo mismo de siempre. No se sabe nada. Está todo pedido y están esperando que caiga, que toque la puerta y diga ‘acá estoy’”.

Y añadió: “Estamos insistiendo para que esto no se archive y esperando que en algún momento alguien pueda colaborar con la búsqueda. Estoy segura que su entorno sabe dónde está, pero no van a hablar. Ojalá alguno tenga empatía y lo haga, pero hasta el momento nadie dijo nada”.

Por el homicidio de De Vita está imputado Julio Rafael Mosevich, de 47 años, quien está prófugo desde el 5 de febrero cuando atacó a tiros al canillita en su kiosco de diarios y escapó.

Por otro lado, la joven se refirió a la ex esposa de Mosevich, con quien la víctima mantenía una relación desde hacía 4 años. Según Agustina, la mujer no volvió a comunicarse con ellas tras el homicidio.

“Es raro que no se presente para nada porque ella era parte de nuestra familia. Declaró en comisaría el día que pasó todo, presentó algunos datos y después nunca más tuvimos noticias de ella. Actuó raro cuando dijo que estaba a disposición de todo”, aseguró. En la causa interviene la UFI 3 de Lomas de Zamora.

El caso

El hecho ocurrió el 5 de febrero, alrededor de las 8, en el kiosco de diarios que la víctima tenía en la esquina de Olmos y Bustos, en la zona de Parque Barón, en Lomas de Zamora. Julio Rafael Mosevich, de 47 años, estacionó su automóvil gris frente al puesto de diarios y bajó armado.

Una cámara de seguridad captó el momento en que el agresor caminó directamente hacia él y lo atacó a tiros, tras lo cual escapó a bordo de su vehículo. La empleada del puesto de revistas llamó al 911 y la víctima fue trasladada de urgencia a una sala de primeros auxilios donde se detectó que había fallecido a raíz de cinco disparos.

Los investigadores descartaron la hipótesis del robo y sospechaban de un ajuste de cuentas. Para la familia de la víctima, el acusado no aceptaba la relación de su ex con la víctima y unos meses antes del hecho le advirtió a la mujer que iba a matar al canillita.