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Literatura: Ana y Andy, melodía de amor en el sur

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Amor MusicamujerMelancólico – como casi siempre -, el Pibe le cuenta a Don Acuña otra historia de amor trunca. Esta vez la clave es la música que compartían dos músicos de Lanús y Temperley. Como en otros menesteres, el amor se va pero la melodía casi siempre queda. Un cuento de Pablo Pallás para DiarioConurbano.com.

Don Acuña estaba un poco aburrido esa tarde y le dice al pibe,

-Che, pibe, contame esa historia de música o de amor que me prometiste.

El pibe orgulloso, se acomoda en la silla y le larga:

Resulta que ella vivía en Temperley, en la calle 25 de Mayo, un departamentito chiquito, pero cómodo. Allí ensayaba con su flauta traversa y cantaba muy bien, daba clases de canto, Ana.

-Conoció en un Centro cultural mientras intentaban formar una banda de música brasileña a Andrés, Andy.

– Èl tocaba el piano, la banda la integraban tres muchachos más y andaban muy bien, sonaban en los bares de Adrogué casi todos los fines de semana y a veces en Temperley. Andy era de Lanús, pero siempre andaba por Temperley, tenía a sus amigos y a su profesor de piano allí.

-Los dos congeniaban muy bien, se divertían juntos, tenían preferencias musicales parecidas, escuchaban música hasta el amanecer, sin aburrirse juntos o miraban alguna película que los hacía reir o llorar de emoción.

-Primer beso, primera salida juntos, se hizo pública entre los amigos la relación, la banda sonaba cada vez mejor. A los seis meses de estar juntos, Andy se vino a vivir con ella a Temperley y a compartir la intimidad y lo cotidiano.

-Estuvieron tres años así, incluso la vida de ellos progresaba agigantadamente, hasta que cierto hastío invadió el departamento de 25 de Mayo, Andy por su parte muchas veces salía sólo y nunca decía a dónde iba, Volvía de madrugada, Ana se molestaba pero pocas veces le reprochaba ese gesto, pues ella comenzó a hacer lo mismo y en cambio Andy si, hacía grandes reproches por esto.

-Una noche Ana descubrió, seguramente Andy la dejó al descubierto, una carta de amor de Andy y una respuesta de ella para él. Cuando durante la mañana en el desayuno Ana pidió explicaciones, Andy le dijo que ese día se iba a ir, Ana quízo saber más, pidió explicaciones, imploró, rogó. Andy desesperado le dijo la verdad, que hacía tres meses mantenía una relación paralela y que esa noche viajaba para Brasil con ella, Ana preguntó por qué tan de repente, quién era ella, Andy hacía una semana que había dejado la banda de música con excusas, su pequeño piano eléctrico no se lo iba a llevar, pero no explicaba las razones. Pasó todo el día, en la puerta con su bolso Andy le dijo a Ana, que ella, en realidad era él y que no la iba a ver más.

-Ana destrozada, se refugió en una depresión que la obligó a tomar, gracias a un psiquiatra amigo de la familia, las pastillas que nunca había imaginado tomar.

-Dos meses encerrada en el departamento, luego lentamente la música, la fue alejando de la depresión, pero no de la tristeza del abandono.

-Por la insistencia de sus amigos, Ana volvió recién a los seis meses a la flauta traversa y al canto, una banda nueva, un nuevo pianista, que ni siquiera le habla.

-Ana canta de vuelta en Adrogué, vive en Temperley y poco a poco intenta superar la decepción, no mira el piano, pero sabe que está ahí. De Andy nadie sabe nada, algún amigo ocasionalmente lo nombró, aparentemente estaba bien, en Brasil, en el sur.

Ana, sabe que el sábado tocarán de vuelta, esta vez mirará al pianista y quizás le hable.

Pablo Pallás


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