Ventas por la persiana y on line, y servicios a domicilio: la formas de esquivar la cuarentena

Uno de los ingresos a la Galería Oliver de Lomas de Zamora Centro

El Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio modificó el panorama en los grandes centros comerciales del Conurbano con comerciantes que apelaron a distintas maniobras para continuar con sus actividades. Persianas “a media asta”, ventas on line y trabajo a domicilio, los rebusques de los comerciantes y profesionales para escaparle a la prohibición.

Con el 75 por ciento de los casos positivos de Covid-19, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se convirtió en el sector del país con mayor cantidad de contagios y si bien solo el 40 por ciento de estos casi 14 mil enfermos se ubican en el Conurbano, la circulación comunitaria aún es baja aunque infectólogos señalan que una flexibilización de la cuarentena podría elevar esos números.

La contracara es, en cambio, la imposibilidad de varios comerciantes para abrir sus locales. Esto los llevó a buscar alternativas para por medio de diversas maniobras trabajar o eludir las prohibiciones para realizar sus actividades y, al menos, llegar a fin de mes.

No extraña entonces en los grandes centros comerciales el panorama de persianas “a media asta” para indicar cierta actividad pero con ingreso restringido de público con las correspondientes medidas de seguridad sanitarias.

Desde indumentaria, calzado o lencería a bazares, tiendas de electrónica y joyerías, los comerciantes intentan continuar la venta desde sus locales para seguir facturando a la espera de la correspondiente habilitación en cada municipio, teniendo en cuenta que los criterios son bastante dispares entre los distritos más allá de las actividades esenciales.

Mientras que en Esteban Echeverría aún no hay permisos para ejercer actividades comerciales de ningún tipo y éstos solo rigen para la industria, en Lanús ya se comenzó a dar vía libre para jugueterías, madereras o electrodomésticos y en Lomas de Zamora se busca darle luz verde a lavaderos de autos, pinturerías, venta de cerámicas o viveros.

En cambio alejados de los microcentros, en los barrios el cantar es otro porque los controles son menos rigurosos y la cuarentena pareciera no afectar al funcionamiento de los comercios, sea cual fuere el municipio.

Pero como la necesidad obligó a refinar la inteligencia, algunos comerciantes idearon métodos sin exponerse en un local y empezaron a trabajar “por whatsapp”. De esta forma, profesionales como peluqueros, esteticistas, kinesiólogos y hasta podólogos coordinan turnos a través de la app de mensajería para atender a domicilio a sus clientes y pacientes o controlar los ingresos a sus locales o consultorios.

Con el mismo mecanismo también comenzó a crecer el uso del delivery para otros rubros que no son el de la comida tales como la venta de calzado, accesorios para vehículos, bazar, bebidas o indumentaria, que utilizan las Redes Sociales como show room de sus productos y medios de pago electrónico o transferencias bancarias como mecanismos de cobro para evitar romper la cuarentena.

Asimismo, ninguna de estas alternativas o rebusques impulsa el volumen de ventas ya que por temor e imposibilidad de realizar consumos no esenciales y una presunta caída en las compras “en blanco”, la actividad comercial se contrajo en abril en 53 por ciento respecto al mismo período de 2019, según números brindados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).