San Martín: una ‘escultura flotante’ hecha con bolsas recicladas en la Bienal de Venecia

Una obra de arte realizada con centenares de bolsas de plástico recicladas en una cooperativa de la localidad de José León Suárez, en el partido de General San Martín, forma parte de la 17ª Exhibición Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia 2021, y estará expuesta en la ciudad italiana hasta el 21 de noviembre de este año.

Definida como una ‘escultura flotante’, se titula Museo Aerosolar Reconquista, en referencia al río Reconquista de la ciudad sanmartinense, y aunque en su elaboración participaron unas 200 personas, la idea surge de la obra del artista Tomás Saraceno. La escultura está formada por un manto de unos 300 m² que se mantiene en suspensión gracias al aire caliente, y que está realizado con bolsas que fueron intervenidas con distintos mensajes.

Esta obra colectiva tiene un claro mensaje ecologista, lo cual caracteriza la carrera del artista de San Miguel de Tucumán. Saraceno es un referente internacional gracias a una obra que pone el foco en elementos naturales como el sol y el aire, en lugar de hacerlo en el ser humano. Para el artista, la actual era del Antropoceno, centrada en los humanos, debe ser superada ante la urgencia de cuidar del planeta para garantizar su conservación.

El “artivismo” (arte y activismo) de Saraceno hizo historia el año pasado al conseguir, con la colaboración del grupo de K-Pop surcoreano BTS, llevar a cabo el primer vuelo tripulado en el que no se utilizaron combustibles fósiles. Unos años antes, en 2017, Saraceno ya logró captar la atención internacional con su “Proyecto Aeroceno”, que llenó el cielo del desierto de Salinas Grandes (Jujuy) de ‘esculturas solares’ realizadas con gigantescas bolsas negras.

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Fue en el Centro Universitario San Martín de la UNSAM donde realmente se empezó a desarrollar la idea del Museo Aerosolar Reconquista. En el espacio académico “Laboratorio inflable”, que explora las materialidades en el mundo de las artes escénicas y al frente del cual está Carlos Almeida, descubrieron las estructuras de Tomás Saraceno, y a partir de ahí empezaron a desarrollar una escultura flotante abierta a la participación de diversas entidades.

Resultó fundamental la labor de la cooperativa de reciclaje urbano Bella Flor, por donde pasan al día unas 100 toneladas de basura procedentes en parte del conurbano. Desde la cooperativa, varias trabajadoras seleccionaban y limpiaban las mejores bolsas, y cada semana mandaban grandes pliegos a los voluntarios que se encargaron de confeccionar la escultura flotante.

En los últimos años, se han llevado a cabo diversas iniciativas para promover e implicar a los ciudadanos en el necesario reciclado de los residuos urbano. En la CABA, por ejemplo, se puso en marcha el programa “Reciclando en la Ciudad”, un plan de incentivos para el reciclaje que recordaba a las tiradas gratis que dan en los juegos -algo muy común en este tipo de iniciativas- y que, en este caso concreto, eran descuentos para la compra de productos. Aun así, la labor de los recicladores, no exenta de trabas en algunas localidades y de gran arraigo e importancia en el conurbano bonaerense, sigue siendo indispensable. Así se muestra en el documental “Nueva mente” de 2019, dirigido por Ulises de la Orden y en el que es protagonista la cooperativa Bella Flor.

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El lema de la presente edición de la Bienal de Venecia, comisionada por el arquitecto Hashim Sarkis, es “¿Cómo viviremos juntos?”. Desde la organización de la Bienal, el libanés hacía un llamamiento a los arquitectos y artistas para que imaginasen “espacios en los que podamos vivir juntos de manera generosa”.

En un principio, Sarkis se había interesado por su Proyecto Aeroceno, pero al conocer el espíritu de la Bienal de Arquitectura, Tomás Saraceno pensó en que el Museo Aerosolar Reconquista encajaría perfectamente en la muestra. En consonancia con la sustentabilidad y mensaje ecologista de la obra, se trasladó desde la Argentina hasta Venecia en barco. Después de dos años de trabajo, ahora este “museo”, que se denominó así porque los participantes pudieron dejar sus testimonios en las bolsas, luce en la Bienal de Venecia hasta el mes de noviembre.