Rafael Calzada: Luchan para que no se cierre un centro para discapacitados

Tras semanas de peleas para que les otorguen la categoría correspondiente que los habilite a cobrar partidas para sustentarse, la comunidad que conforma el centro de día “Mundo de Esperanzas” de Rafael Calzada, entre ellos 44 jóvenes discapacitados, protestaron este viernes frente a la Agencia Nacional de Discapacidad en Nuñez. Con un “encadenamiento” simbólico al lugar lograron reducir de seis a un mes y medio el tiempo de espera al que la burocracia del sistema los sometía.

La pesadilla no terminó para varias decenas de jóvenes discapacitados de Almirante Brown. Es que tras el cierre del Centro de Día San Alberto de Rafael Calzada y su posterior reapertura bajo el nombre “Mundo de Esperanzas”, ubicado en Altamira 2281 de esa localidad; los nuevos directivos buscan celeridad en la burocracia nacional para solventarse al 100 por ciento y que esos chicos vuelvan a tener un espacio para desarrollarse socialmente.

Daniel Masuzzo, director del establecimiento y hermano de la anterior titular, algunos de esos jóvenes y sus padres se movilizaron en la mañana de este viernes hasta la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), ubicada en Ramsay al 2250 del barrio porteño de Núñez, para protestar con un encadenamiento simbólico al lugar y pedir agilización en los tiempos de habilitación para percibir los reintegros que permitirán mantener el Centro abierto.

Si bien Masuzzo presentó los 21 requisitos que le exigieron desde la ANDIS, en diálogo con DiarioConurbano.com aseguró que en el organismo le habían informado al principio que tenía entre 6 meses y un año de demora para comenzar a incluirlo en la categoría que le correspondería para percibir la contraprestación correspondiente de la obra social Incluir Salud.

A partir de ahí comenzó la iniciativa para presionar. “Todos los familiares de los chicos estaban dispuestos a protestar ante la desesperación que tenían, porque era eso o nada” relató e indicó que desde el organismo “lo único que le importaba era que no salgamos en la tele”.

Tras el episodio, la lucha se acercó a buen puerto y Masuzzo logró que redujeran ostensiblemente los lapsos: “Firmamos un acuerdo para que en un mes y medio me otorguen la categoría”, reveló sobre el logro que se suma a los otros que obtuvo a nivel local gracias a la ayuda del Ejecutivo Municipal.

El apuro de los tiempos radica en que los 44 chicos con discapacidades varias que asisten a “Mundo de Esperanzas” necesitan del espacio para mejorar su condición, la cual se vio muy afectada tras el cierre en septiembre del entonces centro San Andrés y los vaivenes que sufrieron el último mes desde la reapertura del lugar que, además, necesita de los reintegros para solventar alquiler, salarios, servicios públicos y mantenimiento, entre otras cosas, que roza el millón de pesos mensual.

“No quería llegar con los chicos ahí para encadenarnos sino que buscaba que todo se resuelva la última vez que tuve que llevar papeles, pero hubo que jugársela y reclamar” para que, a fin de cuentas, los jóvenes puedan contar con el centro para su contención, aseguró Masuzzo, quien confesó: “Mi intención era recuperar el lugar para los chicos y si me sobra, poder poner más chicos”.

“No lo hice con un fin comercial, yo vivo de otra cosa. Siempre apoyé al trabajo con discapacitados e hicimos muchísimas cosas solidarias en el salón que tengo como fiestas para chicos con problemas motrices u hogares”, agregó en esa línea.

Desde la Agencia se comprometieron a que para mediados de enero próximo finalmente le otorguen a la institución la categoría que le corresponde, ya que toda la documentación presentada está en regla y la única traba son los tiempos de los escritorios.