Preocupación por el cierre definitivo de un comedor infantil en Monte Grande

La encargada del reconocido comedor comunitario “Tejiendo sueños” de Monte Grande, Adriana Escobar, advirtió el cierre definitivo del espacio ubicado en la calle José Hernández al 2000, cerca del cementerio municipal echeverriano, al que asisten 173 niños que retiran su vianda todos los días desde hace tres años. 

En diálogo con DiarioConurbano.com, la mujer relató que el cierre se debe a que padece problemas de salud que se agravaron con la preocupación que le representa mantener a flote el comedor. “Hace un año y medio perdí a mi marido, hace un año perdí a mi mamá, eso me afectó mucho a la salud y ahora estoy sufriendo mucho con el tema del comedor, me faltan cosas y me cuesta mucho conseguir para cocinar”, narró la encargada de uno de los comedores más conocidos de la ciudad. 

A lo largo de los tres años que “Tejiendo sueños” estuvo en funcionamiento, se generaron diversas “movidas solidarias” para asistir al lugar, incluso se organizaron fiestas de 15 para las jóvenes del barrio que soñaban con la celebración, pero no podían costearla, por lo cual son muchos los vecinos de Echeverría que en algún momento se acercaron a colaborar. 

En esta línea, la encargada agradeció a todos aquellos que pasaron por el comedor, ya que aseguró que cocinó “gracias a ellos”. Sin embargo, detalló que por momentos “llueven las donaciones y después quizás por bastante tiempo no hay nadie” que se acerque a ayudar. “A veces no duermo pensando en que no tengo, en qué voy a hacer al otro día”, confesó.

Justamente, en la jornada del miércoles, diversos movimientos sociales se manifestaron frente al palacio municipal de Esteban Echeverría para reclamar “mayor abastecimiento para los comedores en los barrios vulnerables”, según precisó el medio “Echeverria Online”. Sobre el hecho, Escobar sostuvo que de haber sabido también se habría unido al pedido. 

“El Municipio me ayuda una vez al mes, pero no me alcanza, realmente no me alcanza para la cantidad de alimentos que uso, y no es sólo eso, hay cosas que se necesitan para cocinar, la comodidad, de hecho, no tengo espacio”, explicó la mujer que llevó adelante el proyecto desde el comienzo. 

Además, Escobar expresó que llamó al municipio para que observe las condiciones en las que trabaja, pero no tuvo respuesta. Si bien reconoce que le donaron una cocina, lamentó que para la cantidad de comida que realiza por día le resulta pequeña. 

 Debido a sus problemas de salud y a la falta de más personas que la ayuden, Adriana no puede realizar la comida a leña, como solía hacerlo. “Tengo dos ollas grandes y tengo que empezar a la una del mediodía a cocinar para entregar las viandas a las siete y media de la tarde”. 

“Tejiendo sueños” funcionará hasta fin de año, y a partir del primero de enero no abrirá más sus puertas. “Vivo mal, vivo triste pensando en qué van a hacer esas criaturas que yo sé que me necesitan. No es fácil y lo más triste es que son muchos nenes que dependieron durante 3 años de mi comida y en enero ya no habrá más”, expresó la encargada del comedor. 

“El 24 de diciembre les quiero hacer un almuerzo navideño y estoy luchando para ver si puede venir Papá Noel y hacer un almuerzo con los chicos por última vez”, concluyó Escobar, quien se despidió con un “muchas gracias a todos”. 

Por Romina González Álvarez