Pese a los reclamos, la comunidad trans aún es víctima de violencia en Ruta 4

Travestis Ruta4

Luego de las protestas que realizaron trabajadoras sexuales por situaciones violentas de las que fueron víctimas en algunos sectores de la Ruta Provincial 4 entre Luis Guillón y LLavallol y los hechos denunciados por las mismas sobre proxenetismo en el seno de la comisaría de esa ciudad lomense, nada parece haber cambiado. La secretaria de Diversidad Sexual del Municipio de Lomas de Zamora, Silvana Sosa, dialogó con DiarioConurbano.com y dio cuenta de las dificultades que aún persisten para las meretrices y la comunidad LGBTQ.

Camino de Cintura o la Ruta 4 se convirtió en un lugar histórico del trabajo sexual en la región sur del conurbano, donde muchas veces ocurren incidentes ante la desprotección de las trabajadoras sexuales, algo que quedó al descubierto luego de la remoción de una gran cantidad de efectivos policiales de la Comisaría Cuarta de Llavallol o los recientes hechos que involucraron a una mujer dominicana que ejercía la prostitución y fue salvajemente golpeada y violada.

Pese a los reclamos de organizaciones como la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) y la Asociación Travestis, Transexuales y Transgéneros de la Argentina (ATTA), la directora de la Secretaría de Diversidad Sexual del Municipio de Lomas de Zamora, Silvana Sosa, aseguró a DiarioConurbano que nada cambió.

Si bien las trabajadoras sexuales del distrito denunciaron a la comisaría de Llavallol, en la Defensoría del pueblo y Derechos Humanos de la provincia hace un par de años por proxenetismo y trata, lo que desencadenó una fuerte purga e su personal a mediados de 2017, Sosa remarcó que aún continúan siendo víctimas de esas antiguas prácticas por parte de los uniformados.

“Hace muchos años las compañeras trabajadoras sexuales vienen pagando con sus cuerpos las cajas grandes de la policía que ejerce de proxeneta”, sostuvo en ese sentido al tiempo que indicó la necesidad de buscar por medio de la unidad que se sancione una “ley para las trabajadoras sexuales autónomas de Argentina”.

Antes de la purga donde “las compañeras sufrían que para trabajar en la esquina debían pagar” y en el caso de Camino de Cintura “toda la vida pagaron a diferentes jurisdicciones como Luis Guillón y Llavallol” recordó la también coordinadora lomense de ATTA, pero ahora indicó que en ese corredor las trabajadoras arriesgan sus vidas cada noche y hasta huyen de los uniformados por temor.

“Ahora no se paran en las esquinas porque no las dejan y están caminando, a escondidas o en lugares oscuros donde hay zanjones para tirarse y esconderse cuando ven que vienen policías o lo hacen entre medio de los pastos hasta que el móvil pase. Si las ven a lo lejos las corren por los barrios o los descampados oscuros”, relató Sosa acerca de una problemática que sufren hace años y continúa presente en Luis Guillón.

Sobre estos y otros casos de violencia de género en el marco del trabajo sexual, sostuvo que además de ser “muy amenazadas por jefes de calle, comisarios y subcomisarios”, también son víctimas de los consignas, quienes “las obligan a tener sexo para seguir parando”, del proxenetismo y de la corrupción policial, que ante la resistencia al arresto se les “armaban causas”.

“Mucha de la policía que debería cuidar a la gente viola las leyes, como la de identidad de género. No se respeta cuando las llevan detenidas, las tratan con palabras despectivas y vergonzosas que lastiman, no respetan el derecho a la identidad, a ser persona y a caminar libremente. Las mujeres cis (Cisgénero) y trans no podemos caminar libres ni de día ni de noche”, afirmó.

A esto debe sumarse que en casos como el registrado en enero pasado, cuando una mujer de nacionalidad dominicana fue atacada y violada por dos jóvenes en Camino de Cintura, la víctima no recibió la adecuada atención hospitalaria tal y como demanda el protocolo para casos de violación porque aún no está reglamentados algunos artículos como el 11, el que abarca la atención en salud para la población trans.

“Nos seguimos muriendo por falta de acceso a la salud, por falta de educación, acceso al trabajo y al resto de derechos. Por eso tenemos una expectativa de vida de 30 a 35 años y las que pasamos los 40 somos las sobrevivientes de la lucha”, advirtió en esa sintonía.

Desde Lomas de Zamora Sosa puntualizó que se encuentran trabajando en un proyecto provincial para que el 1 por ciento del cupo de trabajadores municipales pueda ser ocupado por mujeres trans, pero “falta mucho para llegar a eso, la gobernadora (María Eugenia Vidal) todavía no trabaja en el tema y por eso no es eficaz en algunos municipios”, lamentó y por eso, quienes se alejan o son ajenas al mundo de la prostitución, apenas pueden subsistir con programas nacionales, cooperativas, pensiones o subsidios.

Además, en el distrito realizan una vez por mes reuniones junto a integrantes del colectivo LGTBQ en Castro Barros 130, entre Vergara y Alsina, Banfield; donde con la Secretaría de Desarrollo Social entregan bolsones de comida a trabajadoras sexuales y brindan ayuda con campañas de vacunación para profundizar en el acceso a la salud del sector mientras aguardan el consultorio para mujeres trans en el futuro Hospital de LLavallol.

“Queremos seguir trabajando, recorriendo los barrios, concientizando, visibilizando las políticas públicas sobre las que venimos trabajando todos los años en cada nivel”, finalizó Sosa.