Padre del chofer apuñalado de la línea 188: “Fue una desgracia con suerte”

El padre Víctor Leonardo Quintana, el chofer de la línea 188 apuñalado cuando quiso evitar que dos delincuentes asaltaran a un pasajero que viajaba en la unidad este martes por la madrugada, en la zona de Villa Fiorito, Lomas de Zamora, aseguró que “Gracias a Dios, fue una desgracia con suerte”. El chofer permanece internado en la Clínica Fitz Roy, en el barrio porteño de Villa Crespo.

En diálogo con DiarioConurbano.com, Fernando Quintana, padre del chofer de 31 años, contó: “Mi hijo está bien, recuperándose. Tuvo más de dos horas de operación y salió todo bien, eso es lo más importante. Fue como una película de terror, donde alguien viene y te clava un cuchillo”.

Según lo relatado por Quintana, el hecho ocurrió alrededor de las 00:30 en Ricondo y Unamuno, Villa Fiorito, cuando el chofer realizaba su último recorrido. En ese instante, una pareja –un hombre y una mujer- subió al colectivo y fueron directamente contra el pasajero con la intención de robarle el celular. Cuando advirtió lo que sucedía, el chofer frenó y también fue atacado por el hombre.

“Mi hijo iba con una pareja, y un chef, que viaja siempre a esa hora. Cuando vio por el espejo retrovisor que le estaban robando al pasajero y le cortaron el cuello. Entonces, él frenó y el hombre se le vino con todo, y cuando se quiso dar cuenta ya tenía el cuchillo clavado en la cara. Mi hijo no reaccionó en ningún momento. Después, condujo hasta el UPA, que son unas ocho cuadras, preocupado por el pasajero que le habían cortado el cuello”, relató el padre de la víctima.

Por otro lado, el hombre manifestó que la zona donde ocurrió el hecho es “muy peligrosa” y que hace unos años su hijo ya había sido víctima de un ataque pero que en aquella ocasión no resultó herido.

“Es un recorrido jodido. Hace dos años le habían tirado un tiro cuando se detuvo en una parada y la bala le pasó rosando por la espalda, zafó que no le dieran”, advirtió Quintana, quien también es conductor en otra línea.

“Yo tengo 29 años como chofer de colectivos y siempre han pasado cosas, pero jamás viví algo así. No sé cómo calificarlo al delincuente, porque no le robaron nada. Los choferes andamos con un celular y 200 pesos que llevamos para el cigarro o para el sándwich, no andamos con plata. Esto fue maldad pura”, cerró.

Por Mabel Cáceres