Lomas: Un comedor de Santa Marta necesita ayuda y alimentos no perecederos

La institución Guillermo Un Granito de Arena, del barrio Santa Marta, en Lomas de Zamora, necesita donaciones para poder sostener el comedor comunitario que lleva adelante hace cuatro años y exige que desde Provincia los reconozcan para garantizarles la ayuda presupuestaria que necesitan. “Necesitamos ayuda de primera necesidad porque son muchos los chicos que vienen, cada vez hay más y se nos está haciendo muy difícil”, manifestó Guillermo, impulsor del proyecto en diálogo con DiarioConurbano.com

Ante la situación económica y la falta de donaciones, el comedor se vio perjudicado. Son casi 80 chicos los que asisten a lo largo de los dos turnos que tiene la institución, ubicada en Bustos 1759, entre Copihue y Miramar. Quienes puedan donar alimentos o ropa, pueden contactarse con el numero 1136532842 o al mail loschicosdelaureles@gmail.com

Guillermo explicó que “es todo a pulmón” y que les cuesta “cada vez más”. “La necesidad esta en todos lados. El tema económico y la pérdida de trabajo de los padres perjudicó a toda la gente de bajos recursos”, manifestó. La institución que empezó con 30 niños y un solo turno, en la actualidad asiste a más del doble y funciona los martes, jueves y sábados. 

Si bien tienen la matrícula como comedor, desde la institución reclaman que la Provincia les otorgue el reconocimiento legal para poder ejercer su titularidad en el Registro Provincial de Organizaciones de la Comunidad destinado para Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y de esta manera recibir alimentos y presupuesto.

“Necesitamos que los funcionarios del Ministerio de Desarrollo provincial nos brinden lo que necesitamos como institución de bien público. Como funcionarios tienen que trabajar para los chicos porque están violando sus derechos de esta forma”, apuntó Guillermo. En este sentido, explicó que en marzo último realizaron las presentaciones correspondientes para poder recibir los alimentos para el comedor y nunca les otorgaron el reconocimiento.

En la institución funciona una escuela de fútbol para jóvenes de entre 6 a 13 años, cuatro cursos del programa FinEs y también realizan jornadas solidarias con otros comedores de la zona. Por ahora necesitan alimentos no perecederos para las comidas habituales, verduras y cualquier tipo de elemento de cocina. 

“Hacemos comidas que los chicos puedan disfrutar, para conformarlos, no queremos que pasen necesidad. Tendría que estar garantizado su derecho a una buena comida”, aseveró.