Llavallol: denuncian uso irregular de un predio del ex ferrocarril Roca

Vecinos y empleados de la ciudad lomense afirmaron que un jefe local de la empresa de ferrocarril utiliza con fines económicos personales un predio lindante a la estación de trenes. Alquilan una cancha de fútbol y un estacionamiento.

Vecinos y empleados del ferrocarril Roca, que controla la empresa Ugofe, denunciaron el control y la explotación comercial de un predio lindero a la estación terminal de trenes de Llavallol por parte de un encargado del lugar. Las quejas van desde el alquiler de una cancha de fútbol a los niños del lugar hasta el cobro a los trabajadores del FFCC.

Daniel, vecino del lugar que tiene su domicilio a escasas cuadras de la estación, afirmó que “dos personas, que dicen ser jefe y auxiliar de guardas (a uno de ellos identificó como Santa Cruz de apellido) del tren obliga a los chicos a pagar por el uso de una canchita que está en un terreno de al lado de la estación”.

“Son chicos que no tienen en donde jugar. Pero lo peor es que esas tierras no son particulares sino que deben pertenecer al ferrocarril y no entrega ninguna factura por el uso por lo que no debe ser muy legal la situación”, alertó Daniel.

En tanto, empleados de esa dependencia ferroviaria admitieron que existen situaciones “irregulares” aunque prefirieron evitar “un problema con los jefes” que les genere un conflicto laboral. “A nosotros nos cobran 290 pesos a cada uno por la obtención de un dispositivo para ingresar al estacionamiento. Si no pagás, tenés que dejar el auto en la calle, sin protección y con la posibilidad de que te roben después de tantas horas de tabajo”.

Los trabajadores ferroviarios consultados descreyeron de que el manejo del predio cuente con la aprobación de las autoridades de la empresa Ugofe aunque admitieron que no realizaron ninguna denuncia interna “por temor a represalias”.

La ciudad de Llavallol mostró un acelerado crecimiento industrial, comercial y poblacional en los últimos años, y los espacios libres para el esparcimiento de los más chicos son cada vez más escasos. “Nuestros hijos quieren jugar a la pelota y no nos queda otra que darles plata para que puedan jugar en la canchita del tren. Es un lugar céntrico y seguro. Pero molesta que un par de vivos se aprovechen de la situación”, se lamentó Florencia, la mamá de otro chico que se sumó a la denuncia.