La historia de Bocha, el histórico mozo: “Para mi papá, Las Carabelas era como su casa»

Luego del cierre de Las Carabelas, una de las pizzerías históricas de Lomas de Zamora, la hija de un ex empleado reivindicó la relevancia del local y sostuvo que “era un clásico de Lomas”. Erica Regueiro es hija de Luis Mario Regueiro, conocido como Bocha o Marito, que trabajó más de 30 años en la pizzería que cerró definitivamente. El hombre falleció este año. 

En diálogo con DiarioConurbano.com, Erica afirmó: “Las Carabelas era histórica porque ninguna pizzería era igual, tenía más de 40 años en Lomas, era la primera que tuvo peloteros, no había lugares así familiares que pudieran ir a divertirse los niños”. 

Luis Mario Regueiro comenzó a trabajar en los inicios de la pizzería luego de haberse mudado con su familia de La Boca a Monte Grande. Mientras buscaba trabajo, conoció Las Carabelas y a uno de los mozos que hizo que pudiera entrar al poco tiempo.

 “Mi papá comentó que tenía seis hijos, que venía yo en camino. Le preguntaron qué sabía hacer y él en realidad era músico pero lo tomaron y aprendió”, explicó la mujer. 

También contó que “fue el último trabajo antes de morir de cáncer hace cuatro meses” y que no tiene fotos con su padre “sin la ropa del trabajo”. “Era como su casa”, explicó Erica quien sabía que la pizzería estaba por cerrar pero prefirió no contarle a su papá antes de morir. 

Con respecto al cierre definitivo de la pizzería, Erica opinó que “aumentó muchísimo el alquiler” y que “era un local que empezó a dar gastos porque no les daba ganancia”. Si bien el local cerró, los empleados serán reubicados en sucursales de La Continental y los que estaban próximos a jubilarse, se jubilaron luego de llegar a un acuerdo. 

“Desde que supe que cerró, supe que ese día en realidad se terminó de morir mi papá. Es terrible y tristísimo que por la crisis cierre. En Lomas decayó todo”, remarcó. 

Según afirmó Erica, la caída del consumo, el aumento de los alquileres y servicios afectó en gran medida a la cadena asociada a La Continental. Mientras antes tenían casi 15 repartidores, pasaron a tener siete y luego uno solo. “Todos tienen una vida ahí, ellos no se quedan sin trabajo pero es volver a arrancar porque es todo nuevo en otras sucursales. Para ellos se murió algo”, expresó.