Hacen rifas para el transplante de córnea de un joven de Temperley

Un joven del barrio San José de Temperley necesita un trasplante de córnea para recuperar la visión en su ojo derecho, pero desde el INCUCAI le informaron que tiene entre 3 y 5 años de espera, por lo que su familia está realizando rifas y bingos para poder comprar la córnea en el extranjero.

Mauro González, de 24 años, padece una patología llamada queratocono, que degenera la córnea del ojo produciendo visión borrosa y sensibilidad. En la gran parte de los casos puede solucionarse con el uso de anteojos, pero en aquellos más graves, como es el caso de Mauro, se requiere de un trasplante para poder ver.

Según relató Ana, la abuela del joven a DiarioConurbano.com, González ya había sido operado del ojo izquierdo, donde le fueron colocados unos “anillos” que le mejoraron la visión, sin embargo, el ojo derecho “tiene la visión nula”. El médico que atiende al joven es el oftalmólogo, co-director del servicio de oftalmología del Sanatorio Otamendi Miroli y director de la Clínica de Ojos Santa Lucía de Quilmes, Heriberto Marotta, quien recomendó el trasplante para que pueda volver a ver.

“En el INCUCAI está con el número 1740, puede tardar entre 3 a 5 años y mi nieto ya no ve”, manifestó la mujer que aseguró que la membrana “se puede comprar en el extranjero, pero cuesta en dólares y entre la compra, el envío y sacarla de la aduana en total son 5800 dólares”. “Somos todos trabajadores, es imposible reunir ese dinero”, lamentó.

Además del gasto que representa obtener la córnea, la familia también debe afrontar el gasto de la cirugía, dado que la obra social que tiene González, Ensalud, “no se hace cargo de nada”, criticó la abuela. En este sentido, especificó que el costo de la operación “rondaría los 100 mil pesos” y, a su vez, agradeció al doctor Marotta, quien se ofreció a que la puedan pagar en partes.

La abuela de Mauro narró que desde que supieron la situación del muchacho comenzaron a hacer rifas y bingos, y resaltó la participación de los vecinos “que se esmeran por comprar una rifa, o colaborar con cosas para sortear”.

“Mi hija es enfermera, y no quiere estar pidiendo, por eso hizo las rifas. La que pide soy yo, que soy la abuela. Porque tengo que pedir por él”, manifestó emocionada la mujer que espera que su nieto no pierda por completo la visión.

Mauro es estudiante de la licenciatura en Audiovisión de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), y esperaba recibirse este año, pero a causa de su enfermedad y de la pandemia de Covid-19 tuvo que aplazarlo hasta el año próximo . “Estudia con un solo ojo, donde le pusieron un lente de contacto y ve un poco más. Estudia con la cara casi pegada a la computadora, pero estudia igual”, exaltó su abuela.

Para aportes, comunicarse con la abuela de Mauro, Ana Carrizo, al 1156980883.

 

Por Romina González