Familiares de excombatientes charlaron con detenidos de penales bonaerenses sobre Malvinas

A 40 años de la guerra de Malvinas, familiares de excombatientes dialogaron con personas privadas de libertad de cárceles de Sierra Chica, San Nicolás, Mercedes, La Plata, Junín, Florencio Varela, Barker, San Martín, Batán, Campana y Magdalena, donde compartieron vivencias durante el conflicto bélico y la posguerra.

La charla forma parte del proyecto “Efemérides en Contexto de Encierro”, coordinado entre la Dirección Provincial de Políticas de Inclusión del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y la Subdirección General de Educación (Departamento Cultura) del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

La jornada se desarrolló en forma remota y tuvo como invitadas a María y Blasa Reyes Lobos, hermanas de José Antonio Reyes Lobos, soldado caído en el conflicto bélico, y Laurentina Alonso, hija del veterano Ernesto Alonso y abogada del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata.

Las hermanas Reyes recordaron cómo vivenciaron la guerra y el abandono, la incertidumbre, el silenciamiento, los viajes a las islas, la lucha por el reconocimiento e identificación de su hermano y de todos los combatientes.

“A partir de ahí todo cambió. Las familias también sufrimos los coletazos de la guerra”, comenzó María y describió el “abandono total del Estado y una sociedad condenatoria porque perdimos la guerra pero no le veían el valor a lo que hicieron los muchachos que tenían 18, 19, 20 años. Eran los locos de la guerra, éramos la familia de los caídos”, contaron.

Luego agregó: “yo perdí un hermano en la guerra. Las cartas que mi hermano escribía eran desgarradoras. Tengo hambre, tengo miedo. Ya pasaron 40 años y es una herida que siempre está. El dolor siempre queda pero empezás a tomar conciencia. Todo lo que sea reivindicar, honrar, para nosotros es importante. Nuestra lucha no es en vano, nos sentimos acompañados por la sociedad. De eso se trata Malvinas, de no olvidar, hoy por hoy este reconocimiento lo tienen bien ganado”.

Blasa se explayó sobre el proceso de identificación de los cuerpos que habían sido enterrados como “soldado solo conocido por Dios”.

“En el 2014 nos llegó la noticia de la identificación de los cuerpos y para nosotros fue una alegría enorme esa posibilidad” relató y mencionó gestiones que había empezado en el 2008 el CECIM La Plata para llevar adelante esta tarea de identificar a los 122 soldados, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense y cuando en el 2017 se cotejaron muestras y se identificó al hermano.

Para finalizar, la invitada remarcó “la experiencia negativa y dolorosa de lo que es una guerra” al tiempo que destacó “la valentía y compromiso de los muchachos que pelearon en Malvinas, es importante que se sepa y no quede en el olvido, ahora hay decisión de malvinizar, hablar del tema, enseñar, trascender”.

En tanto, Laurentina Alonso aportó su recorrido en la causa Malvinas y brindó información sobre el contexto socio-histórico-político en que se desarrolló el enfrentamiento y expresó su repudio sobre acciones que se ejercieron durante y después de la guerra.

“La guerra es un crimen. Fue muy doloroso todo el proceso, la guerra no termina, es algo que arrasa. Hay algunos que recién ahora empezaron a hablar sobre lo que les pasó. Trae consecuencias como el estrés postraumático, suicidios, hay una tasa mayor de muertes posguerra. Se cumplen 40 años, tenemos que recordar como sociedad y pensar lo que pasó en Malvinas para que no vuelva a ocurrir”, manifestó.

Durante el intercambio, un detenido de la Unidad 26 Olmos, que estuvo en servicio en el ‘82 expresó que “fue muy doloroso ver partir al área de combate a compañeros que no estaban preparados para la batalla”.

Otro interno de la Unidad 3 San Nicolás contó que su padre fue a la guerra y otro de la Unidad 57 Campana, narró la historia de su abuelo que estuvo en combate, y dijo “son todos héroes; nos ponemos en el lugar de ellos que tenían nuestra edad, entre 18 y 21 años”.