Estrenaron “Pichuco”, el prototipo de bandoneón desarrollado por la UNLa

Fue de la mano de Juan Covellio, actual bandoneonista, compositor y arreglador de la Orquesta Típica Fernández y líder del cuarteto de tango que lleva su nombre, y Milagros Caliva, reconocida bandoneonista chamamecera. Desarrollado por la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), con piezas impresas en 3D, lleva ese nombre en homenaje a Aníbal Troilo.

“Pichuco” sonó por primera vez. La referencia no es al eximio bandoneonista Aníbal Troilo, conocido con ese apodo. Sino al prototipo de bandoneón desarrollado por la carrera de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), que lleva ese nombre en homenaje al gran músico. En un emotivo acto que tuvo lugar en el Aula Magna del Bicentenario de la UNLa, el instrumento fue presentado por primera vez en sociedad.

Luego de la proyección de un video institucional alusivo al proyecto, la rectora de la UNLa e impulsora de la iniciativa, Ana Jaramillo, explicó el origen de la idea. “Soy bandoneonista amateur. Aprendí a tocar el instrumento en mis años en el exilio. Estaba en Perú y vi un bandoneón en una vidriera. Me dije: ‘tengo que comprarlo’. Después me fui a México donde conseguí un profesor”, relata. “Años después, ya en el país, y con motivo de la inauguración, toqué junto a otros tres bandoneonistas. Para sorpresa, al día siguiente dos de los instrumentos fueron robados. Ahí me di cuenta que era un objeto muy preciado, que había gente que se dedicaba a sustraerlos para venderlos en el exterior. Sabiendo que eran muy escasos los que quedaban en el país, me di cuenta que había que empezar a fabricarlos. Años después recorrí fábricas en Ia República Checa e Italia, donde cuestan cerca de 5.000 euros. Al volver, supe que era el momento de empezar”.

A continuación, llegó el momento de escuchar al “Pichuco”. Fue de la mano de Julio Coviello, actual bandoneonista, compositor y arreglador de la Orquesta Típica Fernández y líder del cuarteto de tango que lleva su nombre. El músico interpretó “A Pedro Maffia” de Aníbal Troilo, y  “Amurado” de Pedro Laurenz. A esa altura, la emoción era muy visible en todos los presentes, que no pararon de aplaudir el estreno.

Acto seguido, Pablo Pereyra, de Diseño Industrial y director del proyecto, expresó: "Estamos muy contentos, porque estamos en presencia de un prototipo que es muy cercano a lo que será el producto final. Realmente es novedoso, porque nunca se había pensado en hacer un prototipo con componentes internos, la maquinaria, todo en inyección de plástico de ingeniería".

Luego fue el turno de Milagros Caliva, bandoneonista chamamecera. "Quisimos demostrar que el bandoneón tiene muchos usos, y uno de ellos es la música del Litoral", se emocionó la joven de 18 años, que interpretó "Paraje Bandera bajada" y, después, un clásico de Troilo y Homero Manzi: "Sur".

La presentación, de la que también participó la Orquesta de Cámara de la Universidad, tuvo lugar en el marco de la conmemoración del Día de la Soberanía Nacional, ya que según los organizadores el desarrollo del bandoneón Pichuco tiene como objetivo contribuir en el camino "hacia la soberanía musical". "El bandoneón es un instrumento insignia a nivel nacional, y esto nos va a permitir colocar bandoneones donde no los hay, porque la verdad es que no hay", explicó Pereyra. Según contó el diseñador industrial, "se han fabricado muy pocos bandoneones: tres o cuatro anuales por luthiers, y esta nueva iniciativa nos va a permitir producir una cantidad mucho mayor".

 

El proyecto

 

Argentina es conocida en el mundo por el tango. A su vez, el instrumento que caracteriza a ese género musical es el bandoneón. Sin embargo, paradójicamente, conseguir uno en el país es extremadamente difícil y costoso, debido a que acá no se fabrican y en Europa, donde ya tampoco los hacen, sólo quedan los confeccionados después de la Segunda Guerra Mundial. Pensando en esta necesidad cultural, desde la carrera de Diseño Industrial de la Universidad de Lanús (UNLa) crearon a “Pichuco”, un bandoneón para producirse en serie. Con él, crece una ilusión y la garantía de que la maquinaria del tango nunca se va a apagar.

Madera, cartón, tela, chapas de zinc y acero fueron los materiales con los que un equipo de 15 personas, entre docentes y alumnos de la Licenciatura en Diseño Industrial de la UNLa, trabajaron desde 2009 para armar el fueye y las miles de piezas que conforman el instrumento terminado, al que llamaron “Pichuco”, en homenaje al músico Aníbal Troilo.

El año 2012 fue elegido entre 900 proyectos para ganar el primer premio en la categoría Diseño Industrial  del Concurso Nacional de Innovaciones INNOVAR, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Es un instrumento de estudio del tipo de 71 teclas, 38 en la mano derecha y 33 en la izquierda. El trabajo en la UNLa comenzó desarmando un bandoneón. Pero la idea no era replicar cada pieza, sino estudiarlas y simplificar el diseño para industrializar todo el proceso. Parte de las nuevas piezas fueron impresas con una impresora 3D de la Universidad.

Simplificar, incorporar nuevas piezas y reemplazar válvulas y botones por polímeros fueron determinantes a la hora de la elección. "Conservamos la madera, el cartón y la tela en el fuelle, ya que es fundamental en el timbre", explican los responsables del proyecto.

La idea originaria fue poner a disposición popular un bandoneón de estudio. Actualmente, y desde hace un tiempo, el bandoneón es un instrumento que corre riesgo de extinción, porque no es muy accesible. Hoy se lo vende en euros, y a 5000 euros. Por eso el desafío de este año es que el ‘Pichuco’ cobre vida, cobre peso social y comience a ser producido serialmente.

“El primer paso va a ser fabricar la cantidad de bandoneones necesaria para llevar uno a cada escuela y que los chicos puedan tener acceso gratuito y probar su vocación. Después la idea es seguir desarrollándolo para el resto de la comunidad”, detalla Ana Jaramillo,