Con un gran mural colectivo, recuerdan en Temperley la tragedia de Cromañón

Con una masiva participación de público, la artista plástica lomense Florencia Menéndez encabezó la realización de un mural colectivo que conmemora la tragedia del boliche porteño Cromañón, ocurrida en 2004,  donde murieron 196 jóvenes. El gran mural se encuentra en Pichincha y la avenida Yrigoyen, frente al hipermercado Coto.

Si bien la preparación de la pared comenzó el jueves y el mural se terminó el domingo, el sábado fue el día clave, con la participación de más de un centenar de vecinos quienes, además de pintar, disfrutaron de espectáculos de percusión y danza.

“La idea central del mural es que se tome conciencia y se recuerde siempre a las víctimas y sobrevivientes de Cromañón”, explicó Florencia Menéndez, quien encabezó el proyecto junto a un grupo de sobrevivientes de Cromañón de la zona sur.

La artista reconoció que es un tema que genera debate sobre sus responsabilidades. “Entendimos que teníamos que dejar de lado esas miradas distintas, sin dejar de respetarlas, por eso la frase principal del mural es   ´Cromañón nos pasó a todos´”.

En diálogo con DiarioConurbano.com, Menéndez dijo que es el mural más grande que ha pintado el Lomas – ha hecho trabajo similares en el Hospital Gandulfo, en el Centro Fátima Catán y en el Club Temperley y en el Parque Finky – y subrayó que “a la gente que se reencuentra con la pintura haciendo un mural se le movilizan muchas cosas”.

En tanto, señaló que, por la temática, “había un clima especial, muy fuerte, entre quienes participamos del mural”. Y resaltó: “los sobrevivientes y las víctimas tendrán un lugar especial en zona sur que antes no tenían y dejamos plasmadas consignas para todas, relacionadas con la necesidad de cuidarnos entre todos para que algo como lo pasó en Cromañón no vuelva a ocurrir”.

Un toque especial del mural fueron los cristales que se colocaron al final. “Quisimos que representaran a la víctimas pero desde la luz, por eso elegimos espejo”, precisó Menéndez.

El trabajo incluyó una grúa para pintar en la altura que, al igual que otros materiales, fue provisto por el Municipio de Lomas.

La idea de la artista es que, finalizada la obra, la misma pueda contar con una iluminación fuerte para que pueda ser visualizada y cuidada por transeúntes y vecinos.