La Escuelita de Skate de Burzaco y la Asociación de Skateboarding de Almirante Brown nacieron como una forma de integrar a los jóvenes del distrito y practicar el deporte sin distinciones. Además, la iniciativa que encabeza el skater Pablo Zabaleta es la única del país que se caracteriza por ser gratuita, inclusiva y ofrecer la actividad de forma adaptada para discapacitados.

Desde hace casi dos años funciona en el playón de la Estación de Burzaco la primera escuela social de skate, la cual tiene la particularidad de ser gratuita, inclusiva y contar con una modalidad adaptada a diversas discapacidades motrices o a personas en rehabilitación, la cual es única en todo el país.

El presidente de la Asociación de Skateboarding de Almirante Brown y director de la Escuelita de Burzaco, Pablo Zabaleta, tiene 50 años, desde 1978 es skater –“cuando el deporte estaba en su juventud”- y ahora encabeza una avanzada social en el Conurbano Sur con el foco puesto en el deporte como herramienta de integración.

Según Zabaleta la iniciativa comenzó con el objetivo de “llevar el skate a todos los que pueda” pero para lograrlo la característica principal debía ser su gratuidad, seguido por el préstamo de tablas, porque observó “la mayoría de los chicos sin recursos no tienen”, y sin hacer diferencias entre sexos.

Más tarde se sumó un grupo de chicos discapacitados a la práctica para darle a la escuela su formato actual. “Fue a mitad de camino, sin darme cuenta, porque tenía un chico con discapacidades y se nos suma otro grupo de chicos de San Vicente que estaban haciendo rehabilitación”, contó a DiarioConurbano.com sobre el hito que cambio todo.

Estos jóvenes que se sumaron comenzaron también a trabajar con un sistema por el cual con “un arnés donde se cuelgan y sujetados pueden disfrutar de la sensación de andar en un skate, que te vibren los pies en la tabla cuando va contra el piso y todo lo que uno siente ahí arriba”, explicó el director de la escuela que cuenta con casi 40 alumnos de todas las edades y media docena de profesionales del deporte y la preparación física que trabajan de forma voluntaria.

La propuesta de la escuela de Sakate de Burzaco tiene otras motivaciones adicionales, entre ellas ser embajadores de la disciplina en Almirante Brown para luego expandirla a otros distritos con la vista puesta en los Juegos Paralímpicos después de que el deporte sea incluido en la competencia por el Comité Olímpico Internacional tal como estaba prevista para los postergados JJ.OO. de Tokio.

Crédito: Martyn Hax

A la par de la escuela, el grupo que encabeza Zabaleta también comenzó el proceso de formación de una asociación civil en busca de personería jurídica provincial, la cual, si bien funciona bajo el nombre de Asociación de Skateboarding de Almirante Brown y estar amparada en la Federación Argentina de Skateboarding (FASB), todavía no pudo concretar todos los procesos por la pandemia.

Sin embargo, tras las reuniones con el intendente Mariano Cascallares y algunos concejales, la declaratoria de “Interés público” por parte del Concejo Deliberante, el reconocimiento municipal y la posibilidad de crear un skatepark con planos propios que no se pudo inaugurar por la llegada de la pandemia, el anhelo está cerca.

“Más allá de que se usa de manera informal, no podemos ir con la escuela por la pandemia y no lo pudimos estrenar como se debe con un campeonato”, aclaró sobre el circuito que viene a mejorar al que hay en Claypole.

En esa línea lamentó que “la pandemia frenó todas las reuniones pactadas que había con varias secretarías del municipio” así como también la posibilidad de llegar a otros aledaños para “conformar asociaciones y llegar a más gente” aunque el vecino de Ministro Rivadavia confesó: “Me daría mucha bronca que primero me escuchen en un distrito vecino y hagamos una escuela allá en lugar de en mi propio municipio. Quiero que todo nazca acá en Brown”.

“Ahora es todo voluntario, pero la idea es que siga siendo gratis para la niñez y la adolescencia pero que los profes tengan un ingreso para trabajar exclusivamente en eso sin hacerlo pago”, admitió en tanto Zabaleta sobre otra de las proyecciones que tiene.

Y a largo plazo confesó que el objetivo es “tener un club o sociedad de fomento centrado en la práctica de skate para los más jovenes”, logro que podría sumarse a los ya obtenidos como la creación junto a la FASB de un profesorado de instructores de la actividad y otro orientado a skate adaptado, además de dirigir la secretaría de la modalidad dentro de la propia federación.

“Fui adolecente en los 80, joven en los 90 y siempre estuve al borde de la marginalidad pero el skate siempre me salvó de los excesos, me dio amigos y una familia, por eso es tan importante para mí. Es muy necesario este deporte porque ayudan mucho desde el punto de vista social”, concluyó.