Alerta en el Cotolengo de Don Orione por casos sospechosos de COVID-19

Desde que llegó la pandemia a Argentina, las autoridades del Cotolengo cumplieron con los estrictos protocolos de sanidad para evitar contagios del virus. Ahora, ante la confirmación de un caso entre las trabajadoras del Hogar Socorro, se profundizarán las medidas de prevención para poner a salvo a los residentes de la institución y a sus trabajadores. Hay tres casos sospechosos.

A través de un comunicado, el Cotolongo informó que la trabajadora se encontraba de licencia desde el 19 de mayo, su testeo se realizó por motivo de un familiar de la misma, por lo cual, se trata de un contado estrecho de COVID-19. Este vieres, se descartaron dos casos sospechosos que estaban en análisis y ahora quedan tres más, que se estiman que también serán negativos.

Esta situación encendió las alarmas para un lugar con pacientes de riesgo. Por lo cual, las autoridades buscarán reforzar la prevención.

“Hoy sospechoso quedan tres. Uno en farmacia, que es un trabajador que tiene un familiar cercano que le dio positivo y después nos quedan dos casos más, uno en el turno mañana que es probable que se tenga que revaluar, porque los dos casos sospechosos, uno dio negativo y a la otra persona, por precaución se la aisló porque compartían el vehículo, entonces se cree que también va a dar negativo”, explicó el integrante del Cotolengo, Hugo Ortíz, en diálogo con DiarioConurbano.com.

Asimismo, indicó que desde que comenzó el aislamiento trabajaron “con el Cotolengo asilado, solamente ingresan los empleados en grupo, se van turnando esos grupos y durante 14 días están en el lugar que le corresponde trabajar. Son profesionales, auxiliares, enfermeros, administración, mantenimiento” y subrayó que “el acceso está cerrado a proveedores, familiares, visitar. Cada 15 días va rotando el grupo de trabajadores para evitar la circulación“.

Además, explicó que “al ingreso se le controla la temperatura, los síntomas si llega a presentar la persona o si los llega a declarar, se los rocía con alcohol y accede al hogar habiéndose cambiado la mascarilla, barbijo”.

Respecto al trabajo con los residentes, Ortiz contó que “los orientadores organizan las tareas diarias, las actividades, tallares” y manifestó: “Tratamos que la vida normal siga existiendo con los cuidados correspondientes. Obviamente hay menos empleados, se tiene que poner un esfuerzo superior”.