8M: Más justicia, independencia y soberanía de géneros

Por Lic. Laura Berardo (*)

Los 8 de marzo las mujeres y disidencias nos reunimos por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en reivindicación de las 129 mujeres asesinadas en 1908 en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, provocado por indicaciones de su patrón, luego de que se declararan en huelga con permanencia en el lugar de trabajo. Ellas buscaban reducir la jornada laboral a diez horas con igual salario al que percibían los hombres por igual actividad y reclamar contra las malas condiciones de trabajo que padecían.

Un siglo y catorce años después, nuestra lucha sigue siendo por la igualdad, el reconocimiento y ejercicio efectivo de nuestros derechos y una justicia antipatriarcal.

Según el INDEC, “tras la caída provocada por la pandemia, la Argentina experimentó un proceso de recuperación: la actividad económica creció el 10,3% en 2021. (…) las mujeres regresaron a la actividad (…) de manera más lenta que los varones (…)”.

Estas cifras no pueden analizarse sin tener en cuenta la distribución desigual de las tareas no remuneradas en los hogares y la inserción de las mujeres en el mercado de trabajo. Aquí, datos del INDEC para dar cuenta del panorama:

– 63 de cada 100 mujeres de 30 a 64 años se encuentran empleadas, mientras que entre los varones, la diferencia es 86 de cada 100.

– La tasa de desocupación de las mujeres es un 30 % superior a la de los varones.

– Las mujeres son quienes más están a cargo de las tareas domésticas y de cuidado no remuneradas (8 de cada 10).

– Las mujeres menores de 29 años superan el 23 % de desempleo.

– Entre los jóvenes que no acceden a trabajar ni estudiar, más del 65 % son mujeres madres.

– 4 de cada 10 mujeres ocupadas se insertan en sectores relacionadas al cuidado (salud, educación y trabajo doméstico).

– Las mujeres solo representan el 20,7 % de ocupación en la industria formal (2 de cada 10 trabajadores), uno de los sectores que mejores condiciones de empleo y salarios registra. Esta subrepresentación aumenta cuando se trata de puestos jerárquicos en empresas grandes, donde solo el 4,2 % está liderado por mujeres.

En este sentido -señala un comunicado del Ministerio de Desarrollo Productivo-, se evidencia la existencia de los llamados “techos de cristal” (dificultades para que las mujeres accedan a cargos jerárquicos) y de las “paredes de cristal” (obstáculos para que las mujeres accedan a ciertos sectores productivos).

Algo similar se puede visualizar en las brechas de género en el empleo público nacional: el personal civil representa el 50,2 % de mujeres y el 49,8 % de varones. Pero a medida que los escalafones se jerarquizan, las diferencias aumentan: en la alta dirección pública, el 55,2 % son varones y el 44,8 % mujeres; en los cargos de autoridades, el 66,3 % son varones y el 33,7 % mujeres. Esto significa que el porcentaje de varones en puestos de dirección y jefatura es 75 % superior al de las mujeres.

Estas realidades, producto de una lenta desestructuración del sistema patriarcal en nuestras instituciones, prácticas sociales y culturales, nos convocan a trabajar con más fuerza para traducir, en clave de igualdad de géneros, nuestros principios políticos de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica desde el Proyecto Nacional, Popular, Democrático y Feminista que conduce nuestro gobierno del Frente de Todes y por el cual fue votado y votamos la mayoría de les argentines.

Independencia económica

La pandemia del Covid-19 y la forma de transitarla desde lo familiar y lo económico puso de manifiesto la esencialidad de todas las tareas que realizamos las mujeres para que el mundo siga moviéndose: las de cuidado de familiares, las de cuidados comunitarios en general no remuneradas y las esenciales en general mal remuneradas.

También acentuó el dato objetivo de que la autonomía económica de las mujeres es sumamente importante para romper los círculos de violencia machista, teniendo en cuenta que el Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” publicó que entre el 1 de enero y el 28 de febrero de este año hubo 52 femicidios y 2 trans/travesticidios, lo que equivale a un caso cada 26 horas.

Por esa razón, en los tiempos difíciles de gestión frente a la pandemia, hubo que destinar mayor presupuesto a las mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad. La creación de nuevos programas y el refuerzo de los ya existentes como medidas de protección para ellas y sus hijes arrojó resultados muy positivos en igualación de derechos:

– Unas 128.000 mujeres víctimas de violencia de género accedieron al Programa Acompañar.

– La Ley Brisa trabaja en reparar económicamente a niñes huérfanxs en episodios de femicidios.

– El 90 % de las prestaciones alimentarias nacionales la perciben las mujeres.

– El 60 % de las personas inscriptas en el Programa Potenciar Trabajo son mujeres.

– La Anses permitióacceder a la jubilación a 140.000 amas de casa a través del Programa Integral de Reconocimiento de Períodos de Servicio por Tareas de Cuidado. También incrementó los montos de la AUH y amplió su cobertura.

– Con el Programa Participar en Comunidad, la Subsecretaría de Desarrollo Humano  del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, gestionamos el financiamiento de equipamientos para facilitar emprendimientos en los Centros Integradores Comunitarios (CIC) y en las organizaciones comunitarias. Allí se encuentran mayoritariamente mujeres y LGBTI abordando la resolución de los problemas de sus comunidades.

Por último, el Gobierno del Frente de Todos diseñó para 2022 el primer presupuesto nacional con perspectiva de género, que asigna más de 2.000 millones de pesos (3,4 % del PBI) a políticas públicas de asistencia a las mujeres. Y aunque la oposición de Cambiemos no permitió votarlo, el presidente Alberto Fernández en su discurso de apertura de sesiones del Congreso de la Nación anunció tres proyectos de leyes para garantizarlo:

– Un sistema integral que permitirá crear más de 200 mil puestos de trabajo para quienes realizan tareas de cuidados en primera infancia, ancianidad y discapacidad.

– La construcción de 326 nuevos Espacios de Primera Infancia, la finalización de  200 obras de mejora edilicia para 50 mil niños y niñas de hasta 4 años de edad y la construcción de una red de 30 Centros Territoriales de Políticas de Género y Diversidad en todas las provincias.

– Un régimen de licencias parentales igualitarias para ampliar días por maternidad, paternidad y adopción, incluidos monotributistas y autónomos.

De todos modos, frente al proyecto de ley enviado al Congreso Nacional sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para abordar la deuda externa inefable heredada por el macrismo, los colectivos de mujeres debemos tener las alertas encendidas en cada revisión trimestral, porque ya sabemos que históricamente, las transformaciones estructurales del neoliberalismo nos han afectado en nuestros niveles de inclusión y garantía de derechos.

Justicia social

Cuando hablamos de Justicia Social, hablamos de distribuir la riqueza y democratizar. Eso implica saldar la deuda interna como prioridad, insistiendo en, por ejemplo, la recuperación y ampliación del Aporte Solidario y Extraordinario de las Grandes Fortunas. Su recaudación representó el 0,5 % del PBI e impactó en áreas sensibles a las mujeres.

Para las personas que cuentan con un patrimonio de más de 200 millones de pesos un aporte de apenas el 2 % por única vez es insignificante en sus ganancias. A diferencia de lo que le sucede a una familia tipo, que necesita 78.624 pesos para no ser pobre, porque la canasta básica alimentaria aumentó más del 3 % en enero. Imprescindible el control de la inflación y la mejora de salarios.

La Justicia Social es también distribuir el poder equitativamente entre los géneros, se necesitan más mujeres y disidencias conduciendo espacios de poder y tomando decisiones para profundizar la agenda de gobierno con perspectiva de género.

Hoy tenemos ley de paridad para los ámbitos legislativos, pero en los más de 2200 municipios argentinos solo el 12 % de las intendencias son ocupadas por mujeres. Tenemos que seguir trabajando por la paridad en los ámbitos ejecutivos y en las organizaciones libres del pueblo.

La agenda de las mujeres y LGBTI también busca democratizar el Poder Judicial y lograr una reforma judicial transfeminista que las asista y no las revictimice. Pues ante la violencia de género, como ataques sexuales, maltrato físico y psicológico, deben enfrentarse a un Poder Judicial patriarcal, con hegemonía de jueces y fiscales impunes y reglamentaciones obsoletas.

Soberanía política

Entendemos la soberanía política basada en la organización social y popular que armoniza los intereses individuales con los del bien general. Las Mujeres y disidencias a lo largo de nuestra historia de luchas comprendimos que la organización colectiva es la base de las transformaciones

La recuperación y visibilización de nuestras heroínas, desde las predecesoras de Juana Azurduy, las constructoras del Estado nacional como Mariquita Sánchez, las sufragistas con Julieta Lantieri, nuestra parte de les 30.000 detenides y desaparecides, nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, nuestras Norma Plá, nuestra Cristina Fernández de Kirchner, son parte de la construcción de nuestra soberana identidad feminista.

Los 35 multitudinarios Encuentros Nacionales de Mujeres, creadores de múltiples leyes de derechos que nos amparan, la persistencia durante 14 años de Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito tras haber presentado ocho veces el proyecto de ley que hoy nos permite interrumpir legalmente el embarazo con acompañamiento del Estado nacional y las siete persistentes movilizaciones de Ni Una Menos, son muestra de que la organización colectiva transforma y crea sororidad.

La creación en un gobierno nacional popular y democrático del Ministerio Nacional de Mujeres Género y Diversidad junto al Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género, y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires, y la promoción de ámbitos institucionales de género en los estados provinciales y municipales con transversalidad de estas políticas a todas las políticas públicas, es muestra de la capacidad transformadora del Estado por parte de la soberanía del movimiento de mujeres.

Este #8M

Por todo esto, desde nuestras militancias concretas este 2022 lo iniciamos:

– Preparando el vigésimo tercer cuatrimestre del Seminario de Equidad y Construcción de Ciudadanía en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.

– Organizándonos con las compañeras del Frente de Géneros de Unidxs y Organizadxs de Lomas de Zamora y la Asociación Civil Mujeres del Sur en proyectos educativos y comunitarios de inclusión para las mujeres y sus familias, con el objetivo de que puedan insertarse en el mercado laboral, que cuenten con herramientas para salir de las violencias por razones de género y para acompañamiento.

– Articulando proyectos comunitarios desde el Programa Participar en Comunidad del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación con Centros Integradores Comunitarios y Organizaciones de distintos municipios del país.

– Participando activamente de la tercera edición de Nosotras Movemos el Mundo, junto al presidente Alberto Fernández y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad; del Encuentro de la Red Federal de Concejalas de la Federación Argentina de Municipios, junto a 700 concejalas de todas las provincias; y de las jornadas provinciales de mujeres junto al gobernador Axel Kicillof  y el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires.

Y por supuesto, hoy, un nuevo #8M, estaremos en las calles sumergiéndonos en la marea de mujeres verdes y lilas. Somos las mismas que le hicimos el primer gran paro de mujeres al macrismo, las mismas que ahora dejamos las puertas abiertas a los compromisos de un gobierno nacional, popular, democrático y feminista, pero somos también las que no permitiremos que esas puertas sean giratorias.

¡Vamos, compañeras, que todavía nos queda mucho camino de empoderamiento por recorrer juntas!

(*) Subsecretaria de Desarrollo Humano del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, docente universitaria de UNLZ y UNAJ, diputada provincial y concejal (MC).