Por el paro, persianas bajas para la mayoría de comercios del sur del Conurbano

Con un acatamiento dispar, el paro general se sintió en los principales centros comerciales de los municipios del Conurbano Sur con picos en los más populosos y cercanos a las estaciones ferroviarias, aunque las persianas bajas fueron mayoría en las veredas donde es habitual la circulación de centenares de personas por hora.

Si bien la tónica en Avellaneda, Lanús Este y Oeste, Banfield, Lomas de Zamora, Temperley, Adrogué, Claypole, Glew y Monte Grande fue un panorama similar a un domingo por la mañana, algunos locales estuvieron atendidos por sus dueños o empleados que viven en las adyacencias y no sufrieron la falta de transporte público, algo que si afectó a la circulación de los vecinos por estas zonas comerciales.

Las cadenas de indumentaria, con permanencia de sus empleados durante media jornada, fue el rubro que tal vez haya ofrecido mayor cantidad de locales abiertos al igual que pizzerías y locales de comida, que registraron actividad similar al del resto de los días; aunque fueron varios los comercios que vieron la oportunidad de probar suerte como en otros paros con la necesidad de facturar ante la situación económica por la que atraviesa el país.

En una de las joyerías ubicada en la calle Laprida de Lomas de Zamora su encargado, Jorge, indicó que junto con una de sus compañeras fueron a ocupar su puesto de trabajo para “no perder el día” y porque son vecinos de la zona al igual que otros comerciantes como el del local de lotería lindera, quien también cumplió con sus funciones solo hasta el mediodía.

Al igual que ellos, Diego y dos de sus compañeros vendedores de un local de ropa formal ubicado al 100 de esa peatonal señalaron que también fueron “para ver qué pasaba”, aunque tras el almuerzo decidieron bajar la persiana ante la falta de clientes.

El joven oriundo de Claypole afirmó que solo aquellos que tienen auto como ellos asistieron a trabajar pero a los que dependían del transporte público fueron excusados, asimismo el cambio de temporada y el transitar los últimos días del mes también atentaron con la posibilidad de vender alguna prenda.

Asimismo en una juguetería ubicada al 1400 de la céntrica calle 9 de Julio de Lanús Este Leonardo, empleado del local, fue uno de los pocos que tuvo la oportunidad de levantar la persiana porque vive cerca del local.

Los comercios de la calle 9 de Julio de Lanús Este presentaron la mayoría de sus persianas bajas.

Pese a solo trabajar medio día, admitió que un factor determinante a la hora de decidirse por abrir fue que el pasado lunes 24 haya sido el día del empleado de comercio y sería “inviable” tener dos días cerrados.

Otra que apuntó a la necesidad fue Victoria, la dueña de un cotillón de 9 de Julio al 1200 quien determinó que su comercio permaneciese abierto hasta las 18 en lugar de las 20 como habitualmente y con las tres empleadas que pudieron ir caminando desde sus casas al vivir a pocas cuadras.

“Si no abro y trabajo, no como” expresó consultada por DiarioConurbano.com, al tiempo que apuntó además a la cercanía al fin de mes y el día del Empleado de Comercio como las razones principales que la llevaron a definirse por abrir durante el paro general.

Quienes escaparon del panorama generalizado fueron los locales del rubro gastronómico al eludir la baja de persianas ofreciendo un oasis para la buena cantidad de comensales que desayunaron y almorzaron en algunos sectores como Las Lomitas, Adrogué y Lanús, a la vez que otros tantos informaban con carteles desde sus ventanas que por la tarde se sumarían a la oferta nocturna.

Por otra parte, las estaciones de servicio de bandera ubicadas en las principales arterias amanecieron valladas, con fajas de clausura o carteles informando del no expendio de combustibles, mientras que los hipermercados registraron sus accesos cerrados aunque no así los más pequeños, fueran de cadena o no; que funcionaron con normalidad.