Los Tres Mosqueteros van por la sucesión de Insaurralde en Lomas

Si bien el diputado nacional Martín Insaurralde viene dilatando la decisión sobre cuál será el espacio en el que competirá en 2015 para llegar a la Gobernación bonaerense, en Lomas la interna por su sucesión en Lomas de Zamora está empezando a calentarse. El recién casado cuenta con tres hombres en línea que irán por su sucesión: el intendente Santiago Carasatorre; el jefe de Gabinete, Guillermo Viñuales;  y el secretario de Cultura, Comunicación y Relaciones Institucionales, Federico Otermín. Son los Tres Mosqueteros.

Por Alejandro Córdoba

Claro que no serán los únicos precandidatos en el FPV y en algún momento deberán diferenciarse entre ellos. Allí, radica el conflicto que empieza a notarse en la vida política lomense.

Carasatorre ha demostrado una fidelidad casi absoluta a Martín Insaurralde, intendente en uso de licencia desde hace casi un año. Si bien las grandes decisiones – coinciden propios y ajenos – las sigue tomando el marido de Jésica Cirio, “Beto” ha podido llevar adelante los aspectos secundarios de la gestión municipal. Hasta el momento, no se le han presentado importantes conflictos internos y, como desde hace años, ha controlado la hegemonía del Frente para la Victoria en el Concejo Deliberante, a través de su presidenta, Ana Tranfo.

Muchos dirigentes confían en que estos logros cercanos en el tiempo, sumados al respeto que Carasatorre ha cosechado en el variopinto conjunto de agrupaciones que componen el kirchnerismo, son pergaminos suficientes para convertirse en una especie de “heredero natural” de Insaurralde en la intendencia lomense. Pero la cuestión no parece ser tan directa.

En el debe, Carasatorre no logra llegar a ese electorado que cautivó Insaurralde y que fue, históricamente, muy esquivo al Justicialismo: la clase media y media-alta de los centros de Lomas, Banfield y Temperley. “En una elección tan complicada como la que se viene, no se puede trabajar siempre mirando a la periferia. No alcanza”, reconocen varios dirigentes del FPV.

Otra cuestión que aún no ha podido mostrar Carasatorre, por el acuerdo con Insaurralde, es su sello en la gestión. Es decir, no ha logrado tomar decisiones que se reconozcan como propias del dirigente del barrio San José. En verdad se trata de una ocasión que, hasta ahora, no está en condiciones de explotar.

Por su parte, Guillermo Viñuales ha construido un poder y un conocimiento importante, a partir de ser la mano ejecutora de muchas de las acciones de Martín Insaurralde como intendente en ejercicio. De buena llegada a sectores de la clase media lomense y con una imagen que difundió a través de la campaña de 2013 que lo tuvo como primer candidato a concejal, este dirigente ha logrado un importante consenso de dirigentes afines a Insaurralde.

Acostumbrado a las jugadas fuertes, aunque costosas políticamente, Viñuales fue el primero en manifestar su lealtad a Insaurralde, prometiendo seguirlo en el espacio que elija para ir por la Gobernación en 2015. El jefe de Gabinete mandó un mensaje hacia el kirchnerismo y hacia la oposición e intentó refutar el cuestionamiento sobre su falta de decisión política.

Sin embargo, a medida que se apresuran los tiempos electorales, los costos de ser una mano ejecutiva son mayores. Una prueba fue la resistencia que generó su anuncio del traslado de la histórica Unidad Sanitaria Finochietto, del Barrio General Paz al Campo Tongui. La medida fue rechazada por todos los bloques del Concejo Deliberante, por un grupo importante de vecinos y por los trabajadores de ese centro asistencial.

Viñuales se cruzó públicamente con el Movimiento Evita, espacio político que gestiona el área de Salud en Lomas y que manifestó  de manera fuerte su oposición a la medida. El jefe de Gabinete hizo referencia al “uso político” de las críticas a su decisión, mientras que el concejal Juan Francisco Navarro le recordó su paso por la UCEDE y consideró que el traslado de la unidad sanitaria estaba relacionado con el origen de derecha del funcionario.

A propósito o no, Viñuales se terminó cruzando con quien, se rumorea, será un precandidato del FPV por afuera del insaurraldismo. ¿El primer cruce público entre precandidatos kirchneristas en Lomas?. Quizás.

Desde hace un par de meses, Insaurralde le ha dado juego a un tercer funcionario, uno de los miembros más jóvenes del gabinete, para que se presente como una alternativa al tándem Carasatorre-Viñuales. Federico Otermín, más cercano al actual intendente, ha comenzado a realizar recorridas por instituciones intermedias para construir un conocimiento público que aún no tiene.

Además de la juventud, una virtud en sí misma en la lógica del kirchnerismo, Otermín cuenta con una relación de confianza estrecha con Insaurralde. En los hechos, fue uno de los constructores de la fuerte imagen pública que hoy tiene el diputado nacional del FPV. Además, también como gestión, es uno de los impulsores actuales de las actividades que se realizan en el Teatro Municipal, uno de los logros casi indiscutidos de la gestión del amigo de Marcelo Tinelli.

Si bien no ha manifestado públicamente su intención de ir por la intendencia, varios dirigentes del FPV ya lo suman al lote de precandidatos. Saben que si Insaurralde se queda dentro FPV lo hará con resistencias y necesita alguien de confianza. Otermín, en ese contexto, podría ser el elegido.

Claro que de los Tres Mosqueteros de Insaurralde, el funcionario es el que arranca de más atrás. Tiene un bajo conocimiento público y, si bien tiene buena relación con los dirigentes más jóvenes del kirchnerismo, le cuesta establecer lazos con los referentes más tradicionales de Lomas. Estos, por ahora, se resisten a darle un lugar en la mesa chica de las decisiones políticas del FPV en Lomas, al menos hasta que Insaurralde no lo avale públicamente como su candidato.

Viñuales, Carasatorre y Otermín saben que su suerte no depende sólo de sí mismos. Hay tres ejes centrales que – de darse – pueden modificar sus planes: el pronto retorno de Insaurralde a la intendencia, su dilatado pase al Frente Renovador, y la aparición de un precandidato del FPV que reúna a todos los sectores kirchneristas descontentos con el zigzageo y los gestos no del todo claros del presidente del PJ lomense.

Aunque en el panorama nacional los tiempos de definiciones serán seguramente en diciembre o a principio de 2015, todo parece indicar que las fichas en el tablero lomense comenzarán a moverse un poco antes. La impronta de tradición puja política que tiene Lomas de Zamora evidencia seguir intacta.