Opinión: De cómo las mujeres transformamos la realidad

(Por NerinaFavale. Dirigente del Frente Mujeres Movimiento Evita) Nada de lo sucedido me sorprende. Algo se viene gestando desde hace mucho tiempo y cada vez se expresaba de maneras diferentes y con más fuerza. Una lucha de generaciones que hoy toma forma de despenalización pero que en síntesis, es la lucha por dejar de vivir en una sociedad que nos invisibiliza, nos oprime. Eso es lo que está en juego.

Esa foto de la plaza, tan desierta de un lado y tan llena de vida del otro (¡qué ironía!) es el reflejo de un emergente que hoy se multiplica. No vamos a permitir más que se excusen en ponencias personales y desde una moral que no da respuestas: las mujeres no queremos morir, esto es lo más ético y moral.

Y los pibes y pibas son quienes lo entienden mejor: lo gritan, lo transitan y lo sienten. Porque esta generación es definitiva para que caiga este sistema de dominación, es por esta generación que algunos que se oponen deben cambiar su postura cuando les toca representar. No es solamente el movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travetis quienes los cuestionan, son también sus hijas, sus nietas. Esto fue decisivo para algunos legisladores, basta escuchar a la diputada Mirta Tundis explicar cómo su nieta de 12 años la convenció para votar a favor del proyecto.

Algo de la crónica

Fue una vigilia hermosa, un frío que disputaba su soberanía en los cuerpos de quienes ahí estábamos contra el calor de la muchedumbre, las fogatas improvisadas y el agite constante.

Muchas, muchas, muchas mujeres. También algunos hombres, pero sobre todo mujeres. El encuentro con todas: con las que construimos todos los días, con las de otras organizaciones, con las sueltas, con las que ya no están pero viven en nuestros afiches y nuestras canciones.

Comenzó en la madrugada del miércoles con las carpas de las organizaciones que se iban armando y en la medida que se llenaba de verde, íbamos escuchando los discursos y las últimas novedades del poroteo. Nos ilusionaba ver como se empataba y por momentos como se tenía una leve ventaja. Pero la madrugada del jueves fue aterradora: no había más indecisos y la diferencia era de dos votos a favor de la penalización. ¿Cómo podía ser que la institución más representativa no hubiera visto lo que sucedía afuera? ¿Cómo no veían que era la misma sociedad que los votos la que ya había decidido por la despenalización social?

Ese fue el frío más intenso de la jornada y hubiera sido devastador ver que el Congreso daba la espalda a este proceso. Pero no, falsa alarma. Con la salida del sol se fue iluminando la calle y el recinto. No queríamos más desencantos, tenía que suceder, habíamos hecho todo para que sucediera y así fue, un estallido que aun dura y que lo vamos a guardar en nuestros corazones de por vida. El pogo más intenso de la historia. Tenemos media sanción y es toda nuestra.

Da esperanza para senadores ver el proceso de algunos diputados y diputadas que fueron cambiando su voto, se siente que no es en vano haber colapsado la calle. Vamos a seguir reclamando por una política de salud pública que nos fue negada desde siempre, por exigirnos como personas plenas de derechos.

“Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”. Es por ahí: sacar el miedo a la calle para que se congele, que se marchite y construir una hoguera para que intensifique el calor de lo que está naciendo, que tenga más fuerza, que se exprese más fuerte, que penetre en todos lados. Somos tan hermosas juntas, tan poderosas. Somos la esperanza de esta sociedad que no encuentra sosiego en las estructuras heredadas.

Nosotras tenemos la política, tenemos la calle, tenemos la lucha y tenemos una generación que lleva el feminismo en la sangre. Somos nosotras las que estamos transformando el Estado desde cada una de nuestros lugares, los sindicatos, la familia, al educación, cuestionando todo y al mismo tiempo construyendo lento, bien de abajo, horizontal, con mucho llanto, ira, bronca, alegría, desenfreno, inteligencia, con el amor incondicional a los géneros que batallamos el patriarcado y con la sororidad como bandera.

Hoy todo es posible, hoy el mundo es un poco más justo. El futuro es todo nuestro, vayamos a tomarlo. Sigamos construyendo poder feminista, transformemos todo, una generación entera nos sigue.

Hoy nada nos puede ser negado.

Que Sea Ley!!