La reelección de Grindetti, una combinación de virtudes propias y falencias ajenas

La sorpresa de la jornada electoral de este domingo, en el sur del Conurbano, fue la reelección de Néstor Grindetti en Lanús, que se dio con un histórico corte de boleta. El jefe comunal obtuvo el 49 por ciento de los votos, 12 puntos más que los cosechados por María Eugenia Vidal a nivel local. De esta manera, superó al candidato a intendente por el Frente de Todos, Edgardo Depetri, que alcanzó el 43 por ciento, 9 puntos menos que Axel Kicillof.

La reelección de Grindetti parece, al menos, el resultado de una serie de factores: una buena gestión en medio de un dificilísimo contexto social y económico;  una campaña territorial con el eje puesto en la gestión local y el corte de boleta correspondiente; la insistencia en la comparación de su gestión con la del segundo mandato de  Darío Díaz Pérez; la desgastante interna del peronismo lanusense; y la falta de un discurso local por parte de Depetri. Sin dudas, otros factores pueden explicar la remontada del dirigente macrista, pero sin dudas los motivos detallados estuvieron presentes.

El resultado volvió a mostrar que los fantasmas de la interminable y feroz interna del peronismo subsisten, más allá de los cambios políticos a nivel provincial y nacional. Difícilmente, el PJ pueda recuperar Lanús si no cierra las profundas grietas que tiene puertas adentro. Esta campaña pareció demostrar que eso no se soluciona con una foto en la que aparecen varios dirigentes.

En cuanto a la conformación de Concejo Deliberante, el equilibrio de fuerzas no parece destinado a variar demasiado. Tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio incorporarán 6 concejales cada uno. En relación con los ediles que terminan su mandato, el grindetismo suma un escaño, mientras que el kirchnerismo suma dos a su bloque. Otro tema, no menor, será el de los alineamientos internos que se den en el oficialismo y la oposición legislativos.

Con la Nación y la Provincia de signos adversos, Grindetti deberá empezar a rediseñar alineamientos y a tender puentes. Todos los dirigentes coinciden en un punto: los tiempos que se avecinan son muy duros. Aislarse en estos momentos puede llegar a ser un error difícil de remediar.