Grindetti fue el candidato local más votado pero Juntos por el Cambio cayó en Lanús

Víctima de la mala elección de Juntos por el Cambio a nivel nacional y provincial y con un búnker silencioso, el intendente Néstor Grindetti obtuvo el 34,44 de los votos con el 85 por ciento de las mesas escrutadas, aunque se mantuvo como el nombre más elegido en Lanús por sobre Edgardo Depetri (22%), el ganador de la interna del Frente de Todos. Además, en el distrito se registró un fuerte corte de boleta contra el presidente Mauricio Macri.

El efecto dominó que causaron los guarismos nacionales y provinciales tocó de cerca al oficialismo lanusense y su centro de campaña fue una muestra de esto. Lejos de los festejos y el desfile de figuras prometido, el local partidario de la Av. Hipólito Irigoyen al 5031 tuvo poca actividad y cerca de las 23, cuando comenzaron a informarse oficialmente las tendencias inapelables, bajó sus persianas.

Es más, la música dejó de sonar temprano, a eso de las 21 cuando la caída de Smartmatic fue noticia, y hasta el catering se fue justo instantes después de que el presidente Macri mandase a todos los argentinos “a dormir”, con la novedad desde la prensa oficial a los presentes de que “el intendente Grindetti no garantiza su llegada” al lugar al igual que el jefe de campaña Adrián Urreli, quienes se estimaba arribaran ni bien se supieran los primeros datos.

Apenas visitaron el centro de campaña la senadora provincial Lorena Petrovich y el jefe de prensa municipal y 5to candidato a concejal Fabián Fernández, quienes remarcaron la tranquilidad de los comicios y ya lo daban al intendente como el nombre más votado en el distrito poco antes de las 21.00 y con apenas el 1 por ciento de las mesas escrutadas con sus propios sistemas.

Con el 34,44 de los votos la observación resultó atinada, el nombre con más sufragios (más de 91 mil) fue el otrora ministro de Hacienda porteño delante los precandatos del Frente de Todos Edgardo Depetri con 22 puntos del total (56670) y Agustín Balladares, que obtuvo el 14 por ciento (37440), los otros dos más votados.

Los datos que recibían en aquel entonces de mesas de Monte Chingolo, sector históricamente peronista, eran alentadores para Juntos por el Cambio y la mirada estaba puesta en la vereda de enfrente con el convencimiento de que el total de sus votos no se acercaría al de Grindetti.

No fue así ni por asomo. El total de votos del FdT (127 mil) resultó ser un tercio más del obtenido por el oficialismo con casi el 48 por ciento, lo que dispara el techo de Depetri para octubre.

Con un hermetismo absoluto, el arribo de datos no oficiales negativos, las palabras del presidente Macri aceptando la derrota y el festejo de la oposición enrarecieron el clima del búnker y todo decantó en la cancelación de la palabra oficial para hacer un análisis de la jornada.

Asimismo, al filo del cierre de la jornada el intendente Néstor Grindetti envió un comunicado en el que agradeció a quienes lo votaron y resaltó el dato: “Queridos lanusenses, quiero agradecerles a todos por haber participado en estas elecciones primarias. Y sobre todo por haberme elegido como primera opción para seguir gobernando nuestro municipio”, detalló.

Aunque indicó que “con esto no alcanza”, señaló también que “ahora viene una segunda etapa, que es fundamental y tenemos que estar más juntos que nunca. En octubre volvemos a elegir. Tenemos la última oportunidad para decidir en qué Lanús queremos vivir, en el que estamos construyendo juntos o en el que te están proponiendo los mismos que ya gobernaron 8 años”.

Y concluyó: “No la dejemos pasar! No aflojemos!”.

La realidad es que, como previeron desde varios actores de peso del oficialismo de Lanús, la figura del presidente Mauricio Macri resultó ser un salvavidas de plomo que hundieron la imagen del jefe comunal.

Es que los 91 mil sufragios para del intendente (34%) contrasta de forma notoria con los 83 mil votos (31,64%) que obtuvo la gobernadora Vidal y los 72 mil (28,19%) del jefe de Estado en Lanús, acompañaron las proyecciones de casi 5 y 10 puntos de diferencia respectiva con los niveles superiores que manejaban desde el municipio y deja a las claras que el corte de boleta de los vecinos durante los comicios fue una declaración.

Ahora, para el oficialismo lanusense es momento de evaluar falencias propias y las fortalezas adquiridas por la principal oposición, aunque sean por factores ajenos, algo que ya empezó a hacer en el palacio municipal desde la noche de los comicios luego del llamado presidencial  para ir “a dormir”.