Tras un año de fuertes peleas, en Lanús todas las fuerzas necesitarán alianzas para ganar

Peleas, alianzas, acusaciones cruzadas y estrategias pre electorales marcaron la realidad política en Lanús, en este 2014 que termina. El distrito en uno de los lugares del conurbano donde las elecciones del año próximo presentan un escenario muy poco previsible. Mientras el oficialismo gobierna pero tiene por los menos tres pre candidatos a intendente, el massismo sufre una división interminable y el Pro depende de un empujón nacional para poder quedarse con la primera intendencia de su historia afuera de los límites porteños.

Por Alejandro Córdoba

Con una gestión en la que un cada logro parece tapado por un problema, el intendente Darío Díaz Pérez llega desgastado a 2015. Es el político con mayor conocimiento a nivel pero también acumula una importante imagen negativa. En ese marco, el jefe comunal es cuidadoso a la hora de hablar de la renovación de su mandato.

Quienes están junto a Díaz Pérez tienen las opiniones divididas. Los más optimistas le dan por ganada las PASO – “tiene a casi todo el kirchnerismo adentro”, aseguran – y entienden que si Sergio Massa no levanta puntería, el massismo a nivel local no tiene chances, a la vez que creen que el macrista Néstor Grindetti tiene un techo que no va a superar.

Los más cautelosos ya le han sugerido al intendente seguir siendo el conductor político de Lanús – tiene buena llegada a Casa Rosada – pero sin exponerse a un proceso electoral en donde le apuntarán desde adentro y desde afuera del kirchnerismo. “Si lo mira con perspectiva, a Darío le conviene asegurarse una banca en el Congreso con la posibilidad de volver a Lanús, antes que perder y desgastarse en una reelección”, sostienen los más cautelosos de su entorno.

Hay un dato concreto de esta indecisión: cuando parecía que iba a anunciar su candidatura, Díaz Pérez sacó el pie del acelerador. Es el que más tiene para perder y el más conocido en el electorado, por eso lo más probable es que deje el anuncio para el final, ocupándose de levantarle el perfil a su gestión.

En 2014, tanto la oposición como algunos concejales oficialistas le han mostrado los dientes al jefe comunal en el Concejo Deliberante. Con mucha paridad de fuerza que, además, son cambiantes, el legislativo logró llevar a un funcionario a una interpelación a la vez que prosperaron algunos pedidos de informe y proyectos claves como el de Presupuesto fueron precedidos de mucha tensión.

Todos saben que la situación en el año que comienza está lejos de aquietarse. En un distrito políticamente dividido, todos creen que tienen chances para llegar pero el más expuesto sigue siendo el intendente. Por eso su decisión será clave para el ajedrez político de Lanús.

En el kirchnerismo aparecen, por el momento, otros dos dirigentes con intenciones claras de suceder a Díaz Pérez. Por un lado, el concejal Omar López, un dirigente de los que mejor conoce Lanús, y Julián Álvarez, el precandidato más cercano al Gobierno nacional y que busca aportarle juventud al distrito, uno de los valores más importantes de la política en los últimos años. Sin embargo, para ellos el panorama tampoco es fácil.

Rápido de reflejos, López ha sido el primero en proclamarse sciolista en un distrito que en los últimos años le ha sido hostil al gobernador y precandidato a Presidente más fuerte del FPV. El dirigente ha tenido la astucia de cuestionar a Díaz Pérez sin darle la espalda durante todo 2014. Y con eso ha logrado posicionarse como un precandidato en el FPV.

Claro que en las cambiantes aguas electorales, ningún barco tiene la estabilidad asegurada. López espera ansioso la foto de Daniel Scioli bendiciendo su candidatura pero no tiene grandes certezas de que eso ocurra. Por eso, va tejiendo alianza con dirigentes  barriales a quienes conoce desde su paso por la gestión municipal en las gestiones de Manuel Quindimil.

Sin bien desde dentro y desde afuera del kirchnerismo aseguran que a López “no le dan los números para llegar”, todos coinciden que representa un sector del peronismo de Lanús sin el cual es imposible llegar a la Intendencia. Y el experimentado concejal lo sabe muy bien por eso avanza con su candidatura y su figura cobra más peso.

En este 2014 otro dato político del kirchnerismo en Lanús, junto a la llegada del sciolismo de la mano de López, ha sido el lanzamiento de la pre candidatura de Julián Álvarez, el secretario de Justicia de la Nación y uno de los alfiles que tiene el Gobierno nacional para enfrentar los embates del Poder Judicial.

El dirigente de La Cámpora aparece como la cara joven del FPV en el distrito y este año ha buscado despegarse de la gestión de Díaz Pérez evitando, a la vez, fuertes cuestionamientos. Se trata de un camino delicado cuya senda será muy difícil de mantener en 2015, un año electoral que promete mucha discusión.

Con recorridas en distintos barrios de Lanús, en donde encabezó operativos del Ministerio de Justicia, Álvarez fue instalando su imagen. Un masivo acto en el Club Talleres de Escalada le sirvió para medir alianzas, y allí fue notoria la ausencia de Darío Díaz Pérez.

El funcionario nacional planea avanzar este año con más actividades en Lanús y con una agenda discursiva más anclada en lo local. Si bien tiene un buen conocimiento por su alta exposición a nivel nacional, es el candidato del kirchnerismo que arranca más atrás en cuanto a armado territorial.

Por ahora, Díaz Pérez, Álvarez y López tienen en claro algo que quizás no digan en voz alta: ninguno de los tres puede, sin tejer alianzas con varios sectores del kirchnerismo, ganar las elecciones en Lanús. Eso los obligará a negociar espacios durante 2015 y lograr que las PASO deje la menor cantidad de heridos posibles dentro del FPV.

Tras el triunfo en 2013, este año ha sido muy complicado para el Frente Renovador de Lanús. Por incapacidad propia o por voracidad ajena, Nicolás Russo no ha podido consolidar su liderazgo y hoy el massismo está dividido en tres sectores en el distrito.

Con más conocimiento de la gestión de un club que de la arena política, a Russo le ha costado hacer valer el contundente triunfo de 2013 sobre el FPV. El bloque que encabeza el ex presidente de Lanús ya sufrió dos escisiones en su bloque: el alejamiento de los concejales Gabriel Di Massi y Cristian Bossio, y la ruptura con el sector que encabeza Noelia Quindimil. Esta situación ha debilitado al massismo como oposición dentro del Concejo Deliberante y no le permitió capitalizar situaciones que podrían haber herido al intendente.

De los cruces y peleas públicas, en el FR quedó claro que en 2015 las PASO las disputarán Russo y Quindimil. Si bien el primero lidera las tempranas encuestas, en el massismo saben que será una disputa difícil y con final abierto. Ambos sectores aseguran que la puja no terminará en una mayor división y que no afectará aún más la tarea en el legislativo. Una promesa difícil de cumplir.

En los últimos días, Russo recibió una citación judicial que sintió como una foto de lo que le depara en 2015. Un fiscal de Lomas de Zamora lo indagará por falso testimonio a raíz de un juicio que tuvo al actual concejal como testigo. En ese marco, negó conocer a los barras de Lanús cuando era presidente del Granate. A esto se le suma una denuncia de una agrupación interna del club por irregularidades en los pases de algunos jugadores al exterior.

Complejo año para el massismo de Lanús que, además, tiene su suerte atada en 2015 al candidato a gobernador que elija Sergio Massa. Por ahora, y a otro nivel, esa sigue siendo una cuestión preocupante que el Frente Renovador.

Más cómoda a nivel interno es la situación del Pro en Lanús. El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, viene ansiando desde hace años llegar a la Intendencia. Inclusive, en 2013, fue el único dirigente del Pro bonaerense que jugó con boleta corta por afuera del massismo.

Las primeras encuestas conocidas en Lanús ubicaron al dirigente macrista cerca del resto de los dirigentes de la oposición y el oficialismo local. En el Pro confían en que ese número será más alto ya que no tendrá PASO en el distrito a la vez que la intención de voto de Mauricio Macri para Presidente ha crecido en los últimos meses.

En el kirchnerismo entienden que Grindetti le robará al massismo los votos de los centros urbanos que permitieron que el Frente Renovador ganara de manera contundente en 2013. Justamente, la apuesta del macrismo es comenzar a hacer pie en los barrios más periféricos de Lanús donde aún no tiene llegada. “Para ganar, tenemos que llegar a todos lados”, reconocen en la fuerza de Mauricio Macri y señalan que ese será uno de los objetivos de los últimos meses de campaña.

Las debilidades y juegos internos del massismo han dejado, en 2014, al Pro como la fuerza opositora más compacta en el Concejo Deliberante. Con sólo 3 concejales ha preocupado más al oficialismo que el massismo que lo dobla en cantidad de ediles. Seguramente, el macrismo redoblará la apuesta en esa línea en 2015.

La actualidad política de Lanús es mucho más compleja de lo que era a principios del año que se va. Todo indica que este 2015 encontrará a las distintas fuerzas buscando alianzas que les permita enfrentar los comicios con posibilidades un poco más certeras. Hoy ningún candidato tiene performance asegurada para octubre y eso, en política, es terreno fértil para las peleas que se avecinan en el año que comienza.