El casamiento de MI, los nuevos candidatos y las inundaciones

El intendente de Lomas de Zamora subió el rating de su conocimiento luego de cosechar los resultados de su gestión local, la candidatura del 2013 y su casamiento con la televisiva Jésica Cirio. Mientras su imagen aumentaba en la TV y en la Provincia, en el terruño florecieron dirigentes con ambiciones locales de su propio espacio y del kirchnerismo duro. El FAP concentró la oposición ante un massismo que dudó entre lastimar o cuidar a un futuro compañero de espacio.

Por Ariel Maciel

El año en Lomas de Zamora fue vertiginoso. Mientras amanecía con nuevo intendente ante la partida de Martín Insaurralde hacia el Congreso de la Nación, el distrito más populoso del sur del Conurbano bonaerense se iba a transformar en la vidriera más preciada de la política, y también del cartel televisivo y de las revistas del corazón. En el medio, cercanías y lejanías del horizonte político fueron tomando color, que conformó un abanico de oportunidades para varios dirigentes con ambiciones de arribar a la Intendencia municipal.

El primer impacto en la gestión fue la desconfianza hacia el poder real que podía ejercer Santiago Carasatorre en el sillón de Manuel Castro 220 en el medio de un Gabinete divido en alineamientos diferentes y con un Insaurralde omnipresente. Mientras tanto, algunos dirigentes del kirchnerismo más duro apostaban con la lealtad del “Tío Beto” para desligarse de los coqueteos de MI con el opositor y líder del Frente Renovador, Sergio Massa.

En febrero surgieron los primeros conflictos que golpearon al jefe de Gabinete, Guillermo Viñuales. Junto a Carasatorre, el joven dirigente está en la primera línea de opciones para suceder a Insaurralde ante una partida definitiva de éste último del distrito. Cultivó su perfil de gestor y, como ejemplo, alzó la bandera de la Educación, con el control de la Secretaría municipal y el Consejo Escolar. Desde allí envió recursos nacionales, provinciales y municipales para mejoras edilicias, entre otros emprendimientos.

Pero se encontró con una inusitada ola de vandalismo en las escuelas del distrito en pleno receso estival y, si bien nada estaba dicho, el mensaje parecía tenerlo tenía como destinatario. El propio jefe de Gabinete encabezó una marcha con docentes, padres, alumnos y vecinos en defensa de la educación pública.

La seguridad en el distrito fue un eje de amplias polémicas. Para propios y ajenos, la inversión que realizó la Municipalidad en el área fue desproporcionada en relación a los resultados. Desde el kirchnerismo aliado hasta el moderado massismo le apuntó con dureza a la Secretaría de Seguridad que conduce Víctor Matassi, un funcionario que contó con una coraza creada por Insaurralde y que esquivó las explicaciones públicas de un tema candente en el Conurbano profundo.

En tanto, la figura de Insaurralde se agrandaba en la pantalla de Canal Trece junto a su novia Cirio. En ritmo ascendente, comenzaban los tironeos con sus compañeros de bancada en el FpV, que presagiaban una ruptura. En el plano local, el traslado de la Unidad Sanitaria Finochietto presentaba por primera vez una ruptura de posicionamientos en el Ejecutivo y en el Deliberante. La Secretaría de Salud, comandada por el aliado Movimiento Evita, desconocía una movida diseñada por el Ejecutivo local y rechazada por los concejales.

La relación entre Insaurralde y el gobernador Daniel Scioli fue zigzagueante. El mandatario provincial visitó en varias oportunidades al diputado para lograr alinearlo en el proyecto presidencial. El último intento fue en la presentación de la nueva escuela de Policía Local, la primera en Buenos Aires. Luego vendrían dos actos en donde el sciolismo desembarcó con peso propio ante la ausencia de dirigentes insaurraldistas.

Los cuestionamientos al jefe de la bancada kirchnerista en el HCD, Sergio Oyhamburú, por su pertenencia sindical al massismo fue otro punto de tensión en el Deliberante local, que conformó una suerte de sub bloque de kirchneristas leales a Cristina Kirchner, integrado por Proyecto Nacional, Movimiento Evita, La Cámpora y Kolina.

Siempre alistados en un claro rol opositor se ubicaron los concejales del FAP-Unen, un bloque que picó en punta en conformarse en unidad del espacio de centro-izquierda. Allí Marcelo Pellegrini y Luis Figuerón mantuvieron un duro rechazo a iniciativas del Ejecutivo y denunciaron, entre varias iniciativas, un convenio entre el municipio y la Universidad de San Martín por el cual se privatizaba la instalación y parte del control y cobro de multas por infracciones de tránsito.

Por su parte, el Frente Renovador tuvo un desempeño borroso. En el bloque conviven, al menos, tres expresiones diferentes. Una que responde a la familia Mércuri, otra en la visión unipersonal de Juan Carlos Véliz y una tercera alineada con el rector universitario Diego Molea. Gracias a su reticencia de confrontar con el Ejecutivo ante la posibilidad del pase de Insaurralde al FR, se ganó un espacio en la conducción del HCD ante el retorno de Carasatorre al mando deliberativo.

Los flashes en la calle Laprida por el casamiento de “Jess and MI” captaron la atención de los lomenses. Pero la gran cantidad de agua caída en el distrito y la falta de finalización en obras en los arroyos del distrito generaron una gran inundación en los días previos a la boda. Y casi en consonancia, y mientras por TV desfilaban los invitados a la exclusiva fiesta de recién casados, la sudestada generaba una segunda inundación incontrolable en barrios de Cuartel IX.

Sobre el fin del agitado año, varios dirigentes sacaron a relucir sus aspiraciones y credenciales para suceder a Insaurralde en la Intendencia. Con el antecedente de guiar los destinos de Fútbol para Todos, uno de los programas más reconocidos del Gobierno Nacional, y de haber sido candidato a intendente en el distrito, Pablo Paladino se instaló como una de las caras más poderosas que buscará competir en las primarias de agosto, acompañado por el vicegobernador Gabriel Mariotto.

Del mismo Proyecto Nacional se destacan otros dos aspirantes: Laura Berardo, ex diputada provincial kirchnerista y referente del sector más barrial y de defensa de género del mariottismo; y Ricardo Álvarez, un ex secretario de Desarrollo Social lomense.

La figura de Juan Francisco Navarro es una de las novedades entre los candidatos. Con el respaldo del poderoso Movimiento Evita, el joven concejal se desdobla en hacerse conocido a través de las múltiples llegadas a los barrios que tiene el espacio ultrakirchnerista en Lomas de Zamora. Detrás cuenta con referentes locales, provinciales y nacionales que unificaron su horizonte en pos de su precandidatura.

Por parte del Frente Renovador, Diego Molea espera la señal para decidir su participación en las PASO para ser intendente, mientras tanto muestra su gestión al frente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y el Colegio de Abogados. La familia Mércuri intentará hacer pesar su historia en el distrito para convertir a Gabriel en candidato.

El FAP-Unen dirimirá entre sus distintos integrantes a su candidato. Tanto Pellegrini como Figuerón tienen posibilidades de explotar sus altos perfiles durante el año deliberativo, con una gran cantidad de proyectos que evidenció el recorrido por las calles y las problemáticas barriales.

Viñuales, con sus variados antecedente en la gestión local convertido en el principal hacedor del Gabinete de Insaurralde; Carasatorre y su injerencia en el peronismo lomense junto a la comandancia de más de 10 años en el Deliberativo; el joven Federico Otermín, estratega de la comunicación de MI; y Alejandra Insaurralde, hermana de Martín, son las espadas del insaurraldismo.

Aunque una fuente del Ejecutivo local confió que el actual intendente y renunciante a la banca de diputados a un año de su elección podría hacer uso de una decisión que patearía el tablero local: olvidarse de la Gobernación bonaerense y preservar su capital político que es la Intendencia de Lomas de Zamora.