#8M: salir, llenar las calles y sentir que ahora es el momento

No es un día como cualquier otro. Desde temprano, mujeres de todo el conurbano sur – y de todo el país – comenzaron a prepararse para marchar en el segundo Paro Internacional de Mujeres que se realiza en el país, en un contexto completamente revolucionado, en todos los aspectos, y en el mejor de los aspectos. Alzando la voz por nuestros derechos, en la provincia de Buenos Aires miles de mujeres de todas las edades nos dirigimos hacia la Plaza de Congreso, donde una vez más comprobamos que el futuro será feminista, o no será.

 

Desde Lomas de Zamora, y específicamente desde las 15 horas, distintos grupos de mujeres podían observarse en la calle Laprida, juntas, esperando. Todas con el mismo objetivo, y con las mismas ganas de estar ahí. El tren Roca, en todo su recorrido, estaba integrado en su mayoría por mujeres que se dirigían hacia la Ciudad de Buenos Aires. Los colores verdes y violeta inundaban los pasillos del tren.

Ya en Constitución, la cosa parecía ponerse aún más intensa. Centenares de personas estaban aglomeradas en el hall de la estación, a la espera de poder reunirse con el resto de sus grupos, para luego viajar hacia la mítica Plaza de Mayo. Para eso, el paso indiscutible es el subte: debajo de la gran Ciudad, también eramos multitud. El subte, conducido por una mujer, se llenó de gritos y aplausos cuando la maquinista alzó la voz por el altoparlante, y pidió: “por más igualdad, por menos machismo”. El coro de voces que cantaban, también iba acompañado por bombos, platillos y aplausos.

Si el calor, el amor, y la sororidad se sintió en todo el camino, salir de la boca del subte lo multiplicó de manera incontada. Salir a la calle y ver, en la 9 de Julio – la calle más ancha del mundo – un mundo de hermanas, unidas por la misma causa, te pone la piel de gallina.

Las decenas de miles de manifestantes llegaron a la Plaza del Congreso y se congregaron frente al escenario al que subieron los organizadores de la marcha, quienes leyeron un documento final con un gran número de reivindicaciones.

“Basta a los femicidios y travesticidios, no queremos más niñas ni adolescentes acosadas, abusadas, violadas, asesinadas ni compañeras revictimizadas por los medios de (in)comunicación”, indicó el extenso documento leído a la multitud.

“Exigimos que se contemplen las desigualdades y las violencias a las que están expuestas las niñas, adolescentes, mujeres, lesbianas, travestis, transexuales y transgénero que se encuentran en situación de calle, en riesgo de estarlo o en situación de consumo problemático de sustancias”, agregó.

Según el documento, en Argentina es asesinada “una mujer cada 29 horas”, por lo que los manifestantes exigieron “una justicia que no ampare el poder clasista y patriarcal”.

Las organizadoras de la marcha relamaron además “la efectiva aplicación de la Ley Brisa. la excarcelación a las mujeres con prisión preventiva por delitos menores, domiciliaria para madres con niños menores de 4 años y para jefas de familia”.

Además pidieron la urgente aprobación del proyecto de ley de aborto seguro y legal ya que en la Argentina “se realizan entre 370.000 y 520.000 abortos clandestinos por año”, explicaron.

En este sentido reclamaron que el Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) “se implemente sin restricciones en todo el territorio nacional” y repudiaron lo que denunciaron como “la persecución a médicas y médicos que garantizan el derecho a la salud y el acceso a abortos no punibles”.

La marcha del 8M ocupó en forma total la avenida de Mayo, entre Rodríguez Peña y Bolívar, la avenida 9 de Julio, entre Belgrano y avenida de Mayo, y algunas calles laterales como las Diagonales Sur y Norte, en los alrededores de la Plaza de Mayo.

La manifestación, cuya asistencia fue compuesta aproximadamente en un 80 por ciento de mujeres, fue encabezada por un cartel que reivindicó el Paro Internacional de Mujeres, a los colectivos de mujeres lésbicas, travestis y trans, el aborto legal y se pronunció contra despidos en el sector público.

Mas atrás hubo otras banderas como la de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito y de diversas organizaciones feministas, sindicatos, y agrupaciones estudiantiles.

Las manifestantes caminaron entonando consignas en favor de la paridad laboral con el hombre, contra la violencia machista traducida en las denuncias por violencia de género y los femicidios, el reclamo del fin de una justicia patriarcal y por el aborto legal y seguro que se empezó a tratar en el Congreso.

El color verde, tanto en pañuelos, cintas y remeras, que simboliza la lucha por el aborto legal, predominó en la marcha, aunque también se extendió el tradicional color violeta que simboliza la lucha feminista.

Y el resto, el final del cuento, se completa solo. Y no es el final, ni el principio. Es el camino que elegimos recorrer. El Congreso escuchó nuestros pedidos, la voz de las mujeres está cada día más alta. Por todas, las que están y las que no, las que fueron y las que no pudieron – o no quisieron; porque de eso se trata esto, de poder elegir – por las que vendrán. Ni Una Menos. Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Por todas.