Tras la cuarentena, hubo un fuerte crecimiento de los delitos en Conurbano Sur

Las particularidades de este 2020 no alteraron la cantidad de crímenes cometidos en la zona sur del conurbano bonaerense. Femicidios, abusos sexuales, homicidios, ajustes narco, robos a jubilados y enfrentamientos entre vecinos marcaron la agenda policial que se desarrolló particularmente después de la cuarentena. 

El homicidio que más resonó en la zona fue el de Franco Martínez, un joven que desapareció en julio y fue encontrado ahorcado en la Reserva Ecológica de Buenos Aires, debido a que continúa sin acusados. Si bien al principio la justicia intentó caratularlo como suicidio, la familia del joven luchó para que se revean las pruebas que determinaban que el cuerpo había sido plantado.

Luego de una búsqueda ardua por parte de la familia, el 20 de agosto encontraron el cuerpo a raíz de un llamado anónimo que recibieron los bomberos. Sus hermanos exigen que se revise el celular del joven para revisar si fue engañado con una propuesta laboral.

Otro hecho que tuvo mucho acompañamiento por parte de la sociedad fue el abuso sexual cometido contra Constanza Z, una joven de 19 años que denunció a dos hombres por haberla violado en San José, Temperley. 

La joven conoció a uno de ellos en el gimnasio y el 31 de octubre la invitó a tomar algo en la casa de otro amigo, ubicada en El Zorzal al 2900, pero cuando llegó a la casa del joven, la esperaba también el segundo imputado. 

Luego de que ella denunció a los dos, Agustin Trinajstic, ex futbolista de Los Andes y uno de los imputados, fue denunciado por dos chicas más por hechos cometidos años anteriores. 

También el doble femicidio Marianela Rivero y María Luisa, hija y madre asesinadas en febrero en barrio Olimpo, parece estar encaminado ya que a 10 meses del crimen la causa fue elevada a juicio. El único imputado es Miguel Alexander Sosa, quien ya había sido denunciado por Marianela por violencia de género. 

Tres semanas antes de fusilar a Marianela y a su madre Laura, Sosa había golpeado con un fierro a la joven de 24 años que tuvo que ser hospitalizada. Sin embargo, el acusado la convenció para no pedir la perimetral y volvieron a convivir juntos.

En este sentido, la novia de Mario Aguirre, asesinado en la Reserva Natural Santa Catalina en un robo, espera que aunque sea uno de los imputados por el crimen -ya que uno es menor de edad- sea juzgado. La pareja estaba sentada en un sendero y cerca de las 19 hs del 11 de noviembre último fue interceptada por dos personas. 

Además, a cinco meses de la muerte de Ezequiel Gauto, baleado por una policía en Villa Betharram en Adrogué, la familia exige que la responsable sea detenida y pretende buscar que el homicidio sea considerado como un caso de gatillo fácil. 

El asesinato ocurrió a principios de julio en las calles Diomede y Castagnino cuando la agente de la Policía Federal manejaba su Fiat Mobi. Mientras el joven estaba sentado en la vereda de una pizzería, los vecinos escucharon disparos, dos de los cuales impactaron en el cuerpo de la víctima.

A su vez, el homicidio de Sergio Pavón causó mucho revuelo luego de que la Cámara de Apelaciones de Lomas de Zamora resolviera que Laura Herrera, la joven de 25 años imputada por homicidio agravado, actuó en legítima defensa.

El hecho ocurrió la madrugada del 21 de julio último, en un departamento ubicado en La Haya al 600, en Fiorito, donde vivía Pavón. De acuerdo a lo que lograron establecer los investigadores, durante una discusión, el hombre la tomó por el cuello y apretó su cabeza contra la mesada de la cocina, momento en que Herrera tomó un cuchillo y lo apuñaló en una pierna, lo que finalmente le ocasionó la muerte.