Solano: Denuncian amenazas a testigos de un violento operativo policial

A cinco meses de la muerte de Horacio Eduardo Cevallo, un joven de 23 años que murió en un procedimiento ilegal que realizaron tres policías en San Francisco Solano, Almirante Brown, la familia pide que los acusados sean removidos de sus puestos de trabajo y denuncia que los testigos fueron amenazados. 

En diálogo con DiarioConurbano.com, Claudia, la esposa del joven, manifestó: “Estamos queriendo que ingrese Gendarmería a la causa para garantizar más claridad ya que la Policía borró los registros de las cámaras y sabemos que muchos testigos sufrieron amenazas. Esto es un obstáculo para que se haga justicia”. 

El hecho ocurrió el pasado 29 de diciembre mientras Cevallo con su pareja intentaban vender una moto que no sabían que era robada. Si bien participaron tres policías, la causa tiene como imputados a los efectivos Cristian Gabriel Kuri Chemes -policía Local de Florencia Varela- y a Daniel Esteban Nuñez -policía de la Ciudad- por el el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Por el momento, la UFI 4 de Lomas de Zamora no recibió la declaración de los imputados.

Si bien se sospechó que el joven había fallecido como consecuencia del accionar de los policías, la autopsia descartó la muerte violenta.

En este sentido, la esposa de Cevallo opinó que si bien no fueron imputados por la muerte, fue un “homicidio” y que deberían “ser detenidos por el hecho”.

“Fue un homicidio, no fue otra cosa. Si hubiese sido un policía muerto, los ladrones estarían ya encerrados. En este caso fueron tres personas que estuvieron 3 minutos pegándole y lo fueron a matar directamente”, afirmó. 

En tanto, la familia de la víctima relató que los efectivos policiales negaron haberlo golpeado. “Una persona de un 1,60 no pudo defenderse ni resistirse, como se iba a resistir si no se podía ni mover. Es muy injusto lo que pasa”, aseveró.

También denunciaron que varios testigos que estaban presentes en el momento que Cevallo murió se rehúsan a declarar por “miedo”.

“Hay testigos y personas que contaron lo que pasó en su momento, como los playeros, y que fueron amenazados. Quiero justicia por Eduardo y que si alguien sabe algo, hablen”, expresó.

Horacio y Claudia habían canjeado su moto por otra, la mañana del 29 de diciembre del año pasado, y decidieron venderla ese mismo día porque necesitaban la plata. La pareja no sabía que era robada y se contactaron con un comprador que era el dueño original del vehículo, quien les tendió una trampa en el intento de recuperarlo.