La masacre de la escribanía de Banfield: Dinero, sospechas, deudas y muerte

Casa Villagalicia“Andá. Ya está. Llevá la plata”, le ordenó Ariel Santángelo a su hermana Ana María. Acababa de recibir el segundo y último pago por el terreno que habían empezado a vender hacía dos años. Pocos segundos más tarde, el hombre de 43 años mató a su otra hermana a dos de los compradores e hirió gravemente a un tercero. Así se desencadenó la Masacre de la Escribanía, este jueves, en Banfield. Pero la trama de la trágica historia comenzó hace más de dos años.

El terreno de la familia Santángelo está ubicado en Bombero Ariño e Iriarte, en Temperley Este. Durante mucho tiempo, por problemas de sucesión, estuvo abandonado, inmovilizado. Fuentes de la investigación y vecinos coincidieron en señalar que los hermanos Ana María, Mabel y Ariel Santángelo pusieron en venta el lote recién en 2014, terminado un juicio de sucesión.

“Ariel no tenía buena relación con sus hermanas, particularmente con Isabel. Y desde un principio quiso vender rápido la propiedad para obtener el dinero”, explicaron allegados a la familia. Recién en 2015 se acercó la familia Helzel, reconocida en la zona de Temperley, interesada por adquirir el terreno para construir.

Los compradores propusieron pagar la mitad y en seis meses entregar el resto. Las hermanas Santángelo estuvieron de acuerdo y la transacción avanzó. Pero los meses pasaron, y el segundo pago no llegó.

Según las mismas fuentes indicaron a DiarioConurbano.com, mientras Ariel reclamaba ese dinero, las hermanas eran más diplomáticas y le daban más plazos. Esta situación comenzó a enfurecer al hermano más chico de la familia.

Lo que más le molestaba al hombre – un practicante de tiro desde hacía varios años – era que la familia Helzel había comenzado a construir una casa de dos plantas en el terreno de Temperley y continuaba sin pagar la deuda.

La insistencia tuvo sus frutos luego de casi dos años. Este jueves se presentaron en la escribanía Alonso de Banfield, los hermanos Santángelo y a Luis Helzel, de 61 años, y sus hijos Javier y Jorge, de 35 y 40 años.

Los Helzel entregaron los 22 mil dólares restantes a la familia Santángelo, en un clima tenso. En ese momento se desencadenó la masacre: Ariel Santángelo sacó una pistola calibre 9 milímetros con la que solía practicar en el Tiro Federal de Lomas, disparó y mató a Javier y Jorge Helzel, e hirió a su padre. Se dio vuelta y asesinó de la misma manera a su hermana Mabel.

No hubo tiempo para que nadie interviniera. Santángelo, ante la desesperación del escribano, escondido bajo un escritorio, se ejecutó un balazo en la cabeza y se quitó la vida.

Luego trascendió que las familias se conocían y que la enorme sospecha de Santángelo era que su hermana Mabel lo había “puenteado” con dinero, a través de un acuerdo con la familia Helzel. “He un tiempo repetía ´a mi hermana (por Mabel) un día la voy a matar”, recordó una vecina. Nadie pensó que el hombre haría realidad su terrible advertencia.