Exclusivo: Así llegaron a detener al acusado de asesinar a Rodrigo González

El agente  del área de Casos Especiales de la Policía Bonaerense vio la imagen del asesino de Rodrigo González – el hombre de 36 años ultimado en Temperley el 17 de agosto último – y recordó que era al mismo al que había investigado tiempo atrás por varios robos en La Matanza. Conocía sus movimientos, sus relaciones y su domicilio. Se contactó con los investigadores del caso que recogieron su aporte. Así comenzó el rápido intenso e intenso camino que terminó este viernes con la detención Gabriel Castro, de 41 años, acusado por el homicidio, en Isidro Casanova.

“Un policía que lo había investigado en La Matanza nos aportó muchos datos ya que estuvo por detenerlo por varios robos en esa zona. A partir del nombre que nos aporta comenzamos a recolectar más datos: tenía denuncias por violencia de género de una pareja pero en otras causas abiertas había dado diversos domicilios. Eso hizo que trabajáramos con varios grupos operativos”, explicó uno de los investigadores a DiarioConurbano.com.

La causa llevada adelante por el fiscal Leonardo Kaszewski, de la UFI 4 de Lomas de Zamora, avanzó rápidamente a partir de la difusión de las imágenes del autor del crimen de Rodrigo González, ocurrido en una vivienda de Temperley, donde se festejaba un cumpleaños.

La pareja lo había denunciado por amenazarla con un arma en enero último. Vivían en José Mármol, pero luego se había ido, aparentemente a otra vivienda de Isidro Casanova, donde estaban sus padres. No obstante, en otro expediente, Castro declaró en marzo que seguía viviendo en Mármol. Estos datos fueron reunidos por los investigadores, paralelamente a  reconocimientos de rostro, actualización de foto y chequeo en redes sociales.

“Hubo llamados al 911, luego de la difusión de la foto, que ubicaban a un hombre de similares características tanto en La Matanza como en Mármol. Los datos eran coincidentes con los que manejábamos”, añadieron las fuentes consultadas.

Pero hubo un dato desencadenante que terminó por convencer al fiscal: una de las denunciantes anónimas dijo que el sospechoso se había rapado la cabeza y tenía una herida de bala en el abdomen y otra cerca de una oreja. Justamente, en el tiroteo con un hombre, previo al crimen de González, el acusado había recibido un roce de la bala en esa zona de la cara, según varios testigos.

El viernes por la madrugada la Policía tenía vigilados al menos cuatro domicilios en distintos puntos del Conurbano a la espera de Gabriel Castro, con la orden de detención en mano del fiscal Kaszewski.

En la vivienda de sus padres, en Isidro Casanova, por la mañana de ese día, los policías lo vieron salir y subirse a un automóvil. No dudaron y ejecutaron la detención. Al parecer, la sorpresa no le dio le dio margen a la resistencia y no hubo ni forcejeo.

“Evidentemente, se movía entre Isidro Casanova y José Mármol, aunque también teníamos un domicilio de él en Solano. Hacía eso para despistar y, probablemente, esperaba que bajara la intensidad de la búsqueda”, hipotetizaron los investigadores del caso.

En las próximas horas, Castro deberá declarar ante el fiscal Leonardo Kaszewski. Cabe recordar que la noche del crimen, el asesino estuvo acompañado por otro sujeto que huyó tras el robo previo al balazo que recibió “Toto” González. Ese sujeto aún está prófugo.

El hecho ocurrió el sábado 17 de agosto alrededor de las 21 en Iriarte al 800 cuando un dos delincuentes interceptaron a un policía retirado de la Federal que se encontraba ingresando con su auto al garage de su casa.

La víctima del robo sacó un arma y comenzó a tirotearse con los dos delincuentes que alcanzaron a subir a su auto para llevárselo pero chocaron contra un poste de luz. “En ese momento, los ladrones se bajaron del coche y huyeron en direcciones distintas. Uno de los ellos dejó manchas de sangre en su recorrido por lo que se entiende que quedó herido en el tiroteo”, indicaron fuentes de la investigación.

Tras hacer 100 metros, a la vuelta del intento de robo, el ladrón herido se topó con una familia que ingresaba a una fiesta en Zuviría al 400. Cuando pasó frente a la vivienda, el sujeto disparó al menos en tres oportunidades.

Uno de los disparos ingresó por una ventana. Detrás del vidrio estaba Rodrígo González, de 35 años, a quien el balazo le impactó en el pecho. En la casa se festejaba un cumpleaños. González estaba en pareja y tenía un hijo.

Tras los disparos, el delincuente continuó corriendo y a los 100 metros robo un Fiat Idea y huyó del lugar.