El perro Bruno, la clave para hallar a las víctimas de tres femicidios

La mamá de Anahí Benítez, Silvia Pérez Vilor, pidió que se apruebe un protocolo de búsqueda inmediata de personas con la inclusión de equipos de canes preparados para “salvar vidas”. En tanto, criticó el accionar de los investigadores en el crimen de Cristina Iglesias y su hija Ada, ocurrido en Monte Chingolo, partido de Lanús. “Las muertes de Monte Chingolo al igual que el de Anahí eran evitables”, afirmó. El perro Bruno permitió hallar tanto el cuerpo de Cristina y Ada como el de Anahí, asesinada en 2017 en la Reserva de Santa Catalina, en Lomas de Zamora.

Desde que Anahí Benítez fue secuestrada, violada y asesinada, en julio de 2017, Pérez Vilor viene haciendo hincapié en la importancia de actuar en defensa del interés público y los derechos de las personas, frente a la desaparición o ausencia.

“Tan difícil puede ser darse cuenta de la importancia que tiene un escuadrón de perros de rastro específico. Un escuadrón de perros para buscar cadáveres o cualquier cosa, pero que estén bien entrenados. Por qué siempre tienen que llamar a los perros que no sirven, y se tarda tanto tiempo en llamar a los que sirven”, se preguntó la madre de Anahí.

Ella mejor que nadie conoce del tema porque lo vivió en carne propia. Por eso, viene pidiendo desde hace de tiempo que se actúe de manera inmediata ante una desaparición.

“Se debe terminar con esto que se hace ahora de convocar a los perros dos o tres días después de la desaparición. Y otra cosa que se repitió en las muertes de Monte Chingolo, como en el caso de mi hija, es que primero se llamó a los perros de Gendarmería, a los perros de  cinotecnia. Ya está probado que esos perros no encuentran nada”, sentenció Silvia, en diálogo con DiarioConurbano.com

Y añadió: “Cuando pasó lo de Anahí y vinieron a buscar el rastro a mi casa, uno de los perros (de Gendarmería) iba para un lado y el otro para el otro lado, totalmente perdidos. Yo no sabía nada de perros en ese momento. Cuando fue el caso de Monte Chingolo, el día anterior, a que fuese convocado DiegoTula con Bruno y con Max, habían estado esos perros, buscando en la casa y no encontraron absolutamente nada”.

En el caso del doble homicidio de Monte Chingolo, tal como lo explicó a este portal el abogado de la familia de Cristina Iglesias, Mariano Lizardo, “varios perros estuvieron en el lugar y no pudieron detectar donde estaban las víctimas, por eso se tardó dos o tres días”. Al no poder dar con Cristina y su hija Ada se convocó a Bruno, el perro weimaraner integrante de la división canina de la Secretaría de Seguridad de Escobar. El can Bruno fue determinante en la resolución del caso.

En abril de 2016, Escobar fue el primer municipio en crear su División Canina y hoy cuenta con un equipo de primer nivel entrenado para la búsqueda de personas, no solo actúa en dicho partido sino en cada lugar donde sea requerido. Para la mamá de Anahí, sería fundamental poder contar en todo el país con este tipo de división canina y con personas que estén capacitadas para tomar decisiones urgentes.

“No quiero morirme sin que se cambie ese protocolo de búsqueda. Tiene que haber muchos Brunos, muchos Max, muchos Diego Tula que adiestren, que por toda la provincia haya un perro de eso y que cada fiscalía de búsqueda de paradero los convoque inmediatamente, porque quizás cuando la denuncia se termine o esté en proceso ya la persona fue encontrada, esa es la diferencia entre la vida y la muerte”,  reflexionó la madre de la estudiante del ENAM.

 

Mabel Cáceres