Crimen del diácono: Se entregaron dos jóvenes y dijeron haberse defendido de un ataque sexual

Crimen del diácono en Lomas de Zamora. 11.06.2019 Foto Maxi Failla

Dos jóvenes de 19 y 20 años se entregaron en la Comisaría de Villa Galicia y quedaron detenidos por el crimen del diácono Guillermo Luquin, el domingo último en su casa de Temperley, luego de que uno de ellos confesara en un video que lo asesinaron para defenderse de un presunto ataque sexual, informaron fuentes policiales y judiciales. Este martes, los restos de la víctima fueron despedidos con una Misa en la Parroquia Del Carmen.

Los imputados fueron identificados como Roberto Javier Céspedes (19) y su pareja Leonel Iván Martínez (20), quienes este martes por la madrugada se entregaron en la comisaría 8va. de Villa Galicia, luego de que la policía allanara varios domicilios de sus familiares.

Es que los pesquisas ya tenían identificado a Céspedes y lo buscaban hacía algunas horas por una huella digital hallada por peritos de la Delegación Lomas de Zamora y Casos Especiales de la Superintendencia de la Policía Científica.

Todas las improntas dactilares fueron enviadas a analizar y fue el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), quien le puso el nombre de Céspedes a una huella levantada de una de las dos copas de vidrio que fueron halladas en una mesa.

Un primo de Céspedes contó a Crónica TV que luego de que la policía allanara anoche varios domicilios de la familia, él acordó con un comisario que si lo encontraba lo iba a llevar a la comisaría y así sucedió.

Antes de entregarse y quedar detenido, Céspedes grabó un video que fue difundido a la prensa por la propia familia y en el que contó una versión de los hechos en la se coloca junto a Martínez como víctimas que actuaron en legítima defensa ante una agresión sexual.

En la grabación, el imputado denunció que Luquin lo acosaba desde que él tenía “15 años” y que el sábado pasado lo contactó por Telegram para invitarlo a su casa porque se sentía “muy solo” y que él accedió a ir pero con su novio.

Según el joven, llegaron a las 23.57, el diácono les ofreció una gaseosa, hasta que les dijo que “tenía unos cuadros en la habitación” y les preguntó si los querían ver.

Céspedes dijo que su pareja fue al baño y que cuando él entró al cuarto se encontró a Luquin “desnudo” y “masturbándose” en la cama, a lo que le dijo que era una falta de respeto.

Según el joven, Luquin “se sintió ofendido”, comenzaron a forcejear porque quería obligarlo a “tener relaciones”, lo empujó contra la cama y allí le bajó el pantalón y le metió “el dedo en la cola” .

El joven explicó que, al escuchar ruidos, su novio Martínez salió del baño, fue a la habitación, se sumó al forcejeo para defenderlo, pero aún así no lograron “sacarlo de encima”.

Céspedes agregó que el diácono “tenía un cuchillo en la mano” con el que quería apuñalarlo, pero que él lo tomó de la muñeca y logró llevarlo “hacia la carótida”.

Sobre lo sucedido tras el forcejeo, dijo que se fueron “ensangrentados”, que dejó la llave colocada en la puerta “del lado de adentro”, que luego de bañarse en su casa decidieron contarle todo a su mamá y a su hermana, quienes los ayudaron a “hacer lo correcto”: entregarse.

Fuentes judiciales revelaron a Télam que esta confesión no tiene ninguna validez en el expediente y que recién mañana los fiscales Gerardo Mohoraz y Carlos Baccini, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6 de Lomas de Zamora, le tomarán declaración indagatoria, donde si repiten esta versión quedará asentada en el expediente.

Ayer, tras la autopsia, se determinó que Luquin (52) murió degollado y que previamente fue golpeado en la cabeza con un objeto contundente que podría ser un velador roto que fue hallado sobre su cama.

Además presentaba otras heridas cortantes en distintas partes del cuerpo y signos de defensa.

Su cuerpo desnudo y envuelto en una sábana fue encontrado el domingo al mediodía por su sobrino a un costado de su cama, donde se halló una gran mancha de sangre a la altura del cabezal y el velador roto.

Luquin era diácono de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Lomas de Zamora y, por lo que pudieron reconstruir los pesquisas, la tarde del sábado estuvo en la misa de las 18 y se retiró a las 19 de la iglesia.

Como el domingo para la misa de las 11 no había llegado a la parroquia ni contestaba llamados, su sobrino fue hasta su casa situada en Bombero Ariño 829, de Temperley y lo halló asesinado cerca de las 12.30.

A raíz del crimen, se decretó un día de duelo en el Instituto Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, al que pertenecía Luquin, por lo que ayer no se dictaron clases.