El fiscal general adjunto de Lomas pidió la detención de Pablo Moyano

El fiscal general adjunto de Lomas de Zamora, Sebastián Scalera, pidió la detención de Pablo Moyano, vicepresidente del Club Atlético Independiente y secretario adjunto de Camioneros, al considerarlo sospechoso de integrar una asociación ilícita junto a la primera línea de la barra del club de Avellaneda, que se dedicaba a defraudar a Independiente a través de la venta ilegal de entradas y el uso de socios truchos, operaciones por las que el club no percibía ingresos.

Este martes o miércoles próximos el juez de Garantías de Avellaneda, Luis Carzoglio, deberá decidir si hace lugar a la detención del gremialista y dirigente de fútbol.

A partir de los testimonios de varios detenidos, entre ellos Pablo “Bebote” Alvarez, jefe de la barra, detenido desde noviembre de 2017 y de escuchas telefónicas sobre los implicados, Scalera avanzó en la acusación sobre Moyano respecto de su participación en la organización.

Para el fiscal general adjunto de Lomas de Zamora, a cargo de la investigación después de que fue corrida del cargo Viviana Giorgi, “Bebote” Alvarez, Pablo Moyano y parte de la barra se dedicaron entre 2014 y 2017 a defraudar al club de Avellaneda mediante la gestión, obtención, impresión oculta y reventa de entradas y “protocolos” de acceso a los partidos del equipo, “por fuera del ámbito societario” y “sin ingresar al patrimonio del Club los ingresos correspondientes” a esas entradas.

Según declaró en su indagatoria “Bebote” Alvarez la organización levantaba en un pendrive datos de socios falsos y entradas de protocolo en una oficina del edificio Franco Argentino, en el segundo piso de la calle Hipólito Yrigoyen 460, en Capital, y que las retiraba Damián Lagaronne, otro de los detenidos, ya que Alvarez estaba peleado con Pablo Moyano.

De acuerdo con el relato, de ahí iban a la sede del club, ubicada en la avenida Mitre 470, de Avellaneda Centro, donde con ese pendrive imprimían bonos, protocolos y constancias de pago de cuotas sociales, que luego ensobraban. “Damián pasaba a buscar los protocolos de las plateas que les daba Moyano, que eran 100, los bonos para entrar a la Tribuna norte Baja, por una cantidad de 1.200 y los bonos que no estaban tributados”, fue la versión de Alvarez y agregó que les entregaban ya los bonos ensobrados por barrios y que Lagaronne los repartía.

También se los acusa de extorsionar, amenazar, coaccionar e intimidar mediante el uso de violencia física y verbal con armas de fuego a las autoridades de organizaciones privadas y estatales de seguridad en eventos deportivos, cuerpo técnico, dirigentes y jugadores “con el objeto de mantenerse al mando de la facción de la hinchada y con ello obtener beneficios económicos” a través de la recaudación de dinero para viajes y entradas para la reventa.