Transradio: Trabajadoras sexuales denuncian que son víctimas de robos y que hay “zona liberada”

Trabajadoras sexuales denuncian que sufren robos y todo tipo de actos de violencia en Transradio, partido de Esteban Echeverría. El último hecho se registró el domingo  a la madrugada cuando una de ellas volvía a su hogar y fue brutalmente golpeada en un intento de robo en Camino de Cintura. Aseguran que la zona “está liberada” y que a pesar del reclamo de los vecinos “nadie hace nada”.

En diálogo con DiarioConurbano.com, Zulema explicó que fue golpeada a unas cuadras de la Comisaría del lugar, y que se salvó “de milagro”.  “Un hombre me golpeó cuando volvía para mi casa. Nos están robando, violando, y nadie hace nada”, expresó la mujer que ahora se recupera en la casa de una amiga tras haber estado internada en el Hospital Santa Marina de Monte Grande por los golpes que recibió.

A su vez, cuestionó que el hecho se registró muy cerca de la Comisaría de Transradio y que “nadie vio nada”. “Siempre fue así. Por suerte, estaba cerca de una sala, y me pudieron auxiliar. Este hombre me robó, me manoseó, y me pegó con un fierro en la cabeza”, relató.

Por su parte, Leticia Olivera, delegada de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina)  y compañera del grupo de mujeres que trabaja en la zona, explicó que son alrededor de 50 trabajadoras sexuales aunque ahora con la situación de pandemia son un poco menos.

“Esto que le pasó a Zulema fue un abandono total, no le tomaron la declaración. El tipo que la lastimó sigue dando vueltas, ella lo puede describir porque lo vio, pero no le toman la declaración por lo del coronavirus. Está totalmente liberada la zona de Trasradio. Salimos y volvemos con 400 pesos que lo usamos para el remis porque ahora con lo que le pasó a Zulema tenemos miedo”, denunció.

A su vez, contó a la situación de violencia y los robos que ocurren durante toda la semana se suma la pobreza, porque no les alcanza el dinero para vivir. “Es terrible la situación que vivimos porque no contamos con el Estado, no tenemos ayuda, estamos a la deriva. Es muy triste porque nadie comprende el hambre que pasamos nosotras”, señaló.

Luna hace dos años también fue víctima de un robo. “Fue una situación muy parecida a la que sufrió Zulema, pero a mí me dieron tres puñaladas en la cabeza, me manosearon, es muy triste lo que vivimos. A muchas chicas les pasó lo mismo”, recordó.

Las trabajadoras sexuales encuadradas en AMMAR dijeron que están analizando realizar en breve una movilización para visibilizar la problemática.

Mabel Cáceres