Pidieron perpetua para el acusado del doble femicidio de Monte Chingolo

La fiscal de Lomas de Zamora, Leila Selem pidió este lunes que se condene a la pena de prisión perpetua a Abel Alejandro Romero Lugo (27), acusado de asesinar y enterrar en los fondos de una casa a una mujer y a su hija de 7 años en marzo de 2020, en Monte Chingolo. El próximo lunes el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 dará a conocer la sentencia.

Para la fiscalía, no había posibilidad de registrar atenuantes en la acusación de Romero Lugo porque consideró que actuó con alevosía contra las víctimas. De esta manera, solicitó que el joven sea condenado a la pena de prisión perpetua por el delito de “homicidio agravado por el vínculo en concurso real con homicidio agravado por su comisión con alevosía”, en perjuicio de su pareja, Cristina Beatriz Iglesias, y de la hija de ella, Ada Antonia Iglesias.

En tanto, el particular damnificado, representado por el abogado Mariano Lizardo, adhirió a la acusación de la fiscal, pero agregó que también medió violencia de género.

El acusado “quiso matar”

Para la representante del Ministerio Público, Romero Lugo actuó sólo y dejó constancia que la versión de un supuesto “complot” de dos mujeres que brindó el acusado en su declaración la semana pasada, no existió. En su alegato recordó, que el imputado “limpió el interior de la casa, lavando incluso en el lavarropas un oso de peluche y ropa de cama”. También mencionó que se ha probado la relación de pareja entre el joven y Cristina.

Selem sostuvo que fue un ataque feroz y que en la autopsia quedó demostrado las múltiples lesiones que recibieron las víctimas que no pudieron defenderse. El asesinato se cometió entre el 25 y el 26 de marzo de 2020. Romero Lugo le clavó un cuchillo varias veces en la garganta a Cristina y luego a Ada en el domicilio que compartían en Domingo Purita 4064, en Monte Chingolo. Luego de asesinar a ambas, cavó una fosa común en el fondo de la vivienda donde las enterró.

Selem aseguró que según la pericia psicológica, Romero Lugo no tiene empatía y dijo que quedó comprobado que “quiso matar a Cristina y a la niña”. Luego pidió a los jueces que tengan en cuenta como agravantes la alevosía porque el imputado actuó sin riesgo a sí mismo, el desprecio por la vida humana; como así también, el grave daño ocasionado a la familia de las víctimas.

Por su parte, el abogado que representa a la familia de las víctimas, Mariano Lizardo, adhirió a la recreación de la fiscalía y consideró que se trató de un “homicidio agravado por el vínculo, en concurso real con homicidio agravado por alevosía” y agregó que además “medió violencia de género” porque se trató de dos mujeres indefensas. “A lo largo del debate, por los dichos de testigos, quedó claro el desprecio que tenía Romero Lugo por Cristina”, expresó.

Además, se refirió al “entorpecimiento” investigativo en la primera etapa donde el acusado para mejorar su condición procesal intentó desviar la investigación involucrando a terceros.

Al finalizar los alegatos de Lizardo, Fernando Iglesias, el hermano y tío de las víctimas, previa autorización del tribunal, pidió justicia y manifestó que el imputado “por el bien de otras mujeres, no debería salir nunca más”.

La defensa

La defensora oficial, María Fernanda Mestrin, se manifestó en contra de la calificación que se pretende atribuir a Romero Lugo y pidió que se declare inconstitucional la prisión perpetua justificando “la poca y discutible prueba que hay en la causa” que inició cuando regía el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). Por esto, pidió la absolución del acusado.

Mestrin también discutió el agravante de la alevosía. “La pésima instrucción no le permitió a la fiscal evaluar cómo fueron los hechos”, indicó. Para sostener esta posición se basó, como antes la fiscalía, en la autopsia que “da cuenta de cierta ferocidad, pero no da cuenta de que él actuó sobre seguro”, aseguró y agregó que “no hay ni una palabra que permita decir que alguien más escuchó lo que pasó”.

“No puede pretenderse una calificación cuya descripción no esté realizada. Entiendo que no hay un actuar de alevosía respecto de Cristina y de la nena. Si se hubiera acreditado la modalidad y la forma de las muertes quizás hubiera sido distinto”, señaló. Además, la defensora puso en duda el vínculo de pareja.

En sus últimas palabras, el imputado pidió “perdón” a la familia de las víctimas que estaba presente en la sala de juicio.