Masacre de Wilde: El juicio oral no llega y nadie controla a los policías acusados

A 26 años de la masacre de Wilde, las familias de las víctimas exigen que la Suprema Corte  bonaerense otorgue los protocolos para realizar la audiencia preliminar del juicio o que se digitalicen los 23 cuerpos de la causa para no retrasar más el proceso judicial. Por otro lado, la justicia denegó el pedido de excarcelación para uno de los policías acusados de disparar.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Lomas de Zamora rechazó el pedido para realizar la audiencia preliminar de manera virtual debido a que la causa no está digitalizada. 

En diálogo con DiarioConurbano.com, Raquel Gazzanego, viuda de Edgardo Cicutín, el librero asesinado en el hecho, aseguró: “Dicen que como la causa no está digitalizada, se vulneraría la posibilidad de poder acceder a la causa para poder hacer algún relevamiento de alguna de las partes”. 

Luego de la suspensión de la audiencia que estaba pautada para marzo, los abogados de las víctimas solicitaron realizarla virtualmente y dos familiares comenzaron a digitalizar varios cuerpos para poder concretarla. Sin embargo, solicitan que como la Corte no envía los protocolos de prevención, desde Tribunales continúen la digitalización. 

“Puedo entender que la digitalización de la causa no se podía prever porque nadie sabía que iba a venir este parate mundial y nacional pero los tiempos cambian, se puede digitalizar”, aseveró Gazzanego. 

A pesar de que la defensa de Marcos Ariel Rodriguez, uno de los policías acusados, pidió la excarcelación, la justicia la denegó luego de que los familiares de las víctimas presentaron su rechazo absoluto.

En este sentido, la mujer explicó que el paso del tiempo “es responsabilidad de la justicia”. “Estuvo prófugo durante 20 años de una causa donde todos lo señalan como autor responsable de la muerte de Edgardo. Cómo le van a levantar la preventiva a una persona que se burló de la justicia”, manifestó.

Además, Gazzanego opinó que no controlan a los otros nueve imputados. “No sabemos si existen monitoreos, si el que tiene domiciliaria dejó la pulsera y los otros imputados tenían que ir cada 15 días a presentarse pero los eximieron de dar el presente por la pandemia”, alertó.

La Masacre de Wilde ocurrió el 10 de enero de 1994, cuando policías de la entonces Brigada de Lanús persiguieron a los ocupantes de dos autos, presuntamente al confundirlos con un grupo de delincuentes que buscaban y los asesinaron a balazos.

Las víctimas fueron el remisero Norberto Corbo y sus pasajeros, Claudio Mendoza y Enrique Bielsa, quienes viajaban a bordo de un Peugeot 505, y el vendedor de libros Edgardo Ciccutín, que se trasladaba en un Dodge 1500, conducido por Claudio Díaz.

De acuerdo a la investigación, un Renault 21 en el que iban cuatro efectivos interceptó el paso y chocó el Peugeot, mientras que minutos después se sumaron otros cinco policías que llegaron en otro vehículo y acribillaron a balazos ese auto, por lo que murieron los tres ocupantes.

Ante esta situación, Díaz trató de eludir esa escena, pero un grupo de los policías lo hicieron detener, bajar del Dodge con sus manos en alto y lo obligaron a tirarse al piso. Cuando Ciccutín trató de hacer lo mismo, fue baleado y luego murió en el hospital de Wilde a raíz de las graves heridas sufridas.