Lomas: Un hombre y dos mujeres condenados por golpear, empalar y asesinar de un tiro a un joven

Un pareja y una joven fueron encontrados culpables de un atroz crimen cometido en 2016, en Canning, en el partido de Esteban Echeverría. Así lo dictaminaron ciudadanos comunes en un juicio por jurados que se desarrolló en los Tribunales de Lomas. Según se determinó, la víctima, de 24 años, fue golpeada, empelada y asesinada de un disparo en la cabeza, y luego su cuerpo fue quemado.

El juicio estuvo coordinado por el juez Roberto Lugones mientras que la acusación estuvo a cargo de la fiscal de Lomas de Zamora Marcela Dimundo.

Cipriano Valenzuela Medina se había contactado con la hija menor de la pareja compuesta por Nimia Melogarejo e Ivan Canchumanta Jaramillo, ambos peruanos, que tenían condenas por narcotráfico. En la casa de ellos, trabajaba Candela Ramírez Bustos, paraguaya.

Canchumanta y Melgarejo fueron condenados, en forma unánime, por homicidio agravado por el concursos premeditado de dos o más personas. Esto coincidió con el pedido realizado por la fiscal Dimundo. A ambos los espera una pena de prisión perpetua. En tanto, por mayoría, a Candela Ramírez Bustos la condenaron por homicidio simple.

Según la acusación la víctima envió fotos de contenido erótico a la hija menor de Cachumanta, este las descubrió y envió a Candela Ramírez a buscar al hombre de 24 años que llegó a la vivienda del asesino engañado.

Allí fue golpeado salvajemente, empalado y asesinado de un disparo en la cabeza. Luego trasladaron el cuerpo a un descampado y lo quemaron.

La imputadas declararon antes de que las partes formulen los alegatos. Ramíerez Bustos aseguró que es inocente del crimen que terminó con la vida de Cipriano y que es “injusta la acusación” hacia ella. “Yo sólo pensé que lo iban a golpear por los mensajes que Cipriano se mandó con la hija de Ivan. Pero no recuerdo que le hayan dicho que lo iban a matar”, relató la acusada.

La imagen puede contener: una persona, de pie

(Foto: Nimia Melgarejo)

También relató que el imputado Canchumanta Jaramillo la obligó a indicarle cual era la casa de la víctima debido a que pensaba que había violado a una hija de 12 años. “A mi me encerró en una habitación, se quedaron Nimia, Ivan y Cipriano. Pasan las horas y nadie salía pero cuando yo pude salir de la habitación el cuerpo de Cipriano ya no estaba”, manifestó la mujer.

También prestó su testimonio la imputada Melgarejo, quien sostuvo que la “acusan de haber asesinado a un hombre” que no conoce y que espera que el jurado “vea la verdadera inocencia”. “A través de los vecinos me enteré que encontraron dos cuerpos quemados pero no sé de qué murió Cipriano, ni lo conocía”, apuntó.

En esta línea, Melgarejo explicó que Bustos trabajaba como empleada doméstica y vivía junto a ella. Sin embargo, contó que comenzaron a faltarle ciertos objetos y por esa razón la despidió. “Yo estaba cumpliendo arresto domiciliario así que no podía salir de mi casa. Espero que puedan ver la verdad”, especificó la acusada.

Según la investigación, durante la noche del 29 de agosto del 2016 los imputados lo llevaron engañado a Cipriano hacia el domicilio de Melgajero, ubicado en la calle Neuquén 1311, Canning. Una vez en la casa, Canchumanta Jaramillo y la mujer lo apuñalaron y le dispararon para luego prender fuego el cuerpo. Los jurados dictaminaron la culpabilidad de los tres imputados.

 

Imagen: Ilustrativa