Lomas: El fiscal pidió prisión perpetua para Marcos Bazán por el femicidio de Anahí Benítez

Un fiscal solicitó este lunes que se condene a la pena de prisión perpetua a Marcos Esteban Bazán, el dueño de la casa donde se cree que en 2017 fue violada y estrangulada Anahí Benítez, la adolescente de 16 años que apareció asesinada en la reserva Santa Catalina de Lomas de Zamora. Por su parte, la defensa pidió la absolución del imputado. Lo sorpresivo fue que ni el fiscal ni el abogado de la familia de la víctima acusaron a Bazán por “encubrimiento”, un delito con el que llegó acusado, en forma alternativa, al juicio. Las opciones para el acusado ahora son: la libertad inmediata o la prisión perpetua.

El particular damnificado coincidió con el requerimiento de la fiscalía, mientras que la defensa solicitó la absolución, tras lo cual, el imputado reiteró ser inocente en sus “últimas palabras” y el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de ese partido fijó para el 27 de mayo próximo la lectura del veredicto.

En su alegato, el fiscal de juicio Hugo Carrión señaló como prueba clave el olfato de un perro adiestrado y que la víctima fue “torturada” y “cosificada”.

Carrión acusó a Bazán como coautor, o subsdiariamente partícipe necesario, de los delitos de “privación ilegal de la libertad agravada, homicidio agravado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género” y como partícipe necesario de “abuso sexual agravado por acceso carnal”.

Si bien la causa tiene un segundo acusado, Marcelo Sergio Villalba (42), cuyo ADN fue hallado en el cuerpo de la víctima y al que también hoy se refirió el fiscal como autor de la violación y coautor del homicidio, este imputado dejó de ser juzgado porque por sus problemas psiquiátricos se determinó que no estaba en condiciones de estar en juicio.

Los alegatos comenzaron a las 10, con una hora de demora, en una transmisión a través de la aplicación “Teams”, a la que Télam tuvo acceso con permiso del tribunal, ya que por la pandemia del coronavirus en la sala sólo pueden estar presentes los jueces, el fiscal, los abogados de las partes y la madre de Anahí, Silvia Pérez.

Mientras que el imputado Bazán lo siguió a través de videoconferencia desde la Unidad 9 de La Plata, donde está detenido.

Vestido con camisa de mangas cortas color azul y con barbijo colocado, a Bazán se lo vio con un teléfono celular, hacer anotaciones y durante la espera se lo escuchó decir: “Este juicio es una farsa y todo esto es un circo mediático.”

El fiscal Carrión señaló en su alegato que la principal evidencia contra el acusado fue el trabajo del perro rastreador “Bruno”, de la brigada canina de Escobar y reconocido por su éxito en otros casos resonantes y “en más de 280 procedimientos”, según destacó.

“Se lo conoce como el detector de femicidas”, dijo Carrión sobre el perro a quien ponderó por su olfato “infalible”.

El fiscal afirmó que Bazán fue incriminado por el can entrenado para seguir el rastro odorífero de personas vivas, de dos maneras: primero porque con una muestra de olor de Anahí llegó a la casa del imputado, en la reserva Santa Catalina, y marcó la presencia de la adolescente tanto en el interior de ese domicilio como en el galpón donde el acusado cultivaba marihuana y hongos alucinógenos.

“La fuente de olor estaba en la honguera”, dijo el fiscal para quien allí, antes de ser violada y asesinada, la joven estuvo cautiva y fue drogada con diazepam (un ansiolótico) y escopolamina, droga “conocida en la jerga de los violadores como ‘burundanga'”, según señaló.

Pero además, el fiscal recordó que los investigadores fueron con Bruno hasta la fosa donde apareció enterrada la víctima –a 235 metros de la casa del sospechoso-, y con una muestra de olor de Bazán, el can marcó la presencia del imputado en ese sitio.

“Anahí llegó a lo de Bazán con vida y de lo de Bazán salió muerta”, afirmó Carrión, quien luego destacó que según algunos especialistas, “la odorología forense es equiparable a una huella digital” o a “un ADN”.

Otras pruebas mencionadas fueron una tijera secuestrada en la casa de Bazán que la chica solía tener en un morral, una llave que Anahí solía colgarse en el cuello y se comprobó que abría la puerta del domicilio del imputado y una pericia geológica que determinó que una pala del acusado tenía rastros de tierra similares al sitio donde fue cavada la fosa donde apareció el cadáver.

La hipótesis de la fiscalía es que Anahí conocía a Bazán por el interés que ambos tenían por la naturaleza y por sus inclinaciones artísticas y que en ese contexto, el imputado la secuestró, la retuvo en su casa, la drogó con “burundanga”, fue violada por Villalba y que luego, ambos, al ver la búsqueda policial que se desarrollaba por la joven, “tomaron la decisión de quitarle la vida” para ocultar los delitos que habían cometido.

A su turno, el abogado de la familia de la víctima, Guillermo Bernanrd Krizan, también solicitó la prisión perpetua.

Luego alegaron los abogados defensores Eduardo Soares y Rosario Fernández, quienes pidieron la absolución de Bazán por falta de pruebas, sostuvieron que el acusado no conocía a la víctima ni a Villalba, que su casa se abría con cualquier llave y que la labor del can “carece de rigor científico”.

“Mí mama me crió con muy buenos valores; sería incapaz de quitarle la vida a cualquier ser vivo”, afirmó el propio Bazán en sus últimas palabras antes de que el los jueces Elisa López Moyano, Roberto Conti y Roberto Lugones pasasen a un cuarto intemedio hasta el miércoles de la semana próxima.

Anahí fue vista por última vez el 29 de julio de 2017 cuando salió de su casa de Parque Barón, en Lomas de Zamora, para dar un paseo y el 4 de agosto su cadáver fue encontrado desnudo, con lesiones cortantes y golpes en la cabeza, enterrado en la Reserva Natural Santa Catalina.

La autopsia determinó que fue estrangulada, que le habían suministrado drogas y que en esas condiciones había sido abusada.