La fiscal no acusó a los dos acusados del crimen del subcomisario Klodczyk

En su alegato, Marcela Dimundo consideró que no hay pruebas suficientes para imputar a los hermanos Vicente por el asesinato del policía ocurrido en Lanús, en 2011. No obstante, las dos querellas solicitaron 25 años y prisión perpetua para los acusados. En tanto, la defensa pidió la absolución. Este viernes, en los Tribunales de Lomas, se conocerá la sentencia.

La fiscal de juicio no acusó por falta de pruebas a los dos hermanos sometidos a juicio por el crimen del subcomisario y abogado Juan Carlos Klodczyk, asesinado a balazos en una salidera bancaria cometida en 2011, en Lanús.

Fuentes judiciales informaron que el alegato de la fiscal Marcela Dimundo aludió a los imputados Daniel Alejandro Vicente (35) y Adrián Silvio Vicente (29), quienes son juzgados por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora.

Sin embargo, la representante del Ministerio Público pidió que se condene a tres años y medio de prisión a Daniel Vicente por un robo a un cliente de la sucursal del Banco Francés de Llavallol cometido casi dos meses antes del homicidio del subcomisario.

A su turno, el abogado Javier Raidan, representante de la viuda del policía asesinado, pidió que los dos hermanos sean condenados a 25 años de cárcel por "homicidio en ocasión de robo".

Luego, el letrado Jorge Esquivel, en representación del resto de la familia de la víctima, también constituida como particular damnificado, requirió la prisión perpetua para ambos por el delito de "homicidio criminis causa".

Por su parte, la defensa de los hermanos Vicente solicitaron la absolución de ambos por el robo en el banco Francés y adhirieron a la fiscalía respecto del crimen de Klodczyk.

Tras los alegatos, de los jueces Silvia González, Ethel Bielajew y José Luis Arabito pasaron a un cuarto intermedio hasta las 10 del lunes próximo cuando darán a conocer su veredicto.

La fiscal Marcela Dimundo hizo un relato minucioso de los hechos. A las 12.40 del 12 de diciembre de 2011 el subcomisario y su tía Alicia, viuda del ex jefe de la Policía Bonaerense Pedro Anastasio Klodczyk, entraron a la sucursal de Escalada del banco Provincia de Buenos Aires. Unos cuarenta minutos después ingresaron en la línea de cajas. La mujer cobró 12 mil pesos de la pensión y se fueron en un Chevrolet Aveo.

Los videos del banco registraron a dos personas que para la Justicia resultaron sospechosas. Un hombre vestido de blanco, con una cartera, resultó ser un cliente habitual del banco. El otro era Daniel, el menor de los Vicente, de 29 años. Vestía una campera deportiva verde con rayas blancas. Le hizo una pregunta breve al cajero y salió detrás del policía y la mujer.

Klodczyk manejó hasta una parrilla en Lanús este. Una Meriva gris y una moto negra lo siguieron de cerca. Cuando bajaron del auto, dos hombres lo encararon.

–Te encontramos– le dijo uno de ellos, y le apuntó con una .45.

La mujer pasó por al lado del hombre armado y se refugió en la parrilla. El subcomisario cruzó la calle corriendo, sacó la 9mm reglamentaria y gatilló. El de la .45 respondió con dos balazos que atravesaron el pulgar derecho y el antebrazo de Klodczyk. El policía siguió tirando. Una, dos, diez veces. Le costaba apuntar. La mayoría de las balas fueron a dar a los autos estacionados.

El hombre de la .45, con mejor puntería que su rival, dio cuatro disparos en el blanco. Uno le ingresó por la mandíbula y otro le atravesó el riñón. A los pocos minutos moriría desangrado en el lugar.

Los dos hombres escaparon corriendo.

–Lo puse, lo puse–  celebró uno de ellos. En una moto los esperaba un hombre vestido de negro. Los tres escaparon en contramano por calle Guido en dirección a Avellaneda. Detrás los siguió la Meriva gris.

El informe del sistema VAIC (Vínculos por Análisis Informáticos de las Comunicaciones) demostró que hubo tres teléfonos que se activaron en la zona del banco provincia a la hora en que estuvo Klodczyk y luego en la escena del crimen, frente a la parrilla. Dos estaban registrados a nombre de la madre de los acusados. El otro estaba a nombre del cuñado de Hernán Ramírez. El joven, dueño de la Meriva, estuvo imputado en la causa pero no llegó a juicio. Fue asesinado por la policía durante una salidera en un banco Santander Río de La Plata mientras estaba prófugo.

Para la fiscal no hay elementos que permitan probar que los hermanos estuvieron en la escena del crimen. “¿En qué fue Daniel Vicente al lugar de los hechos?”, se peguntó Dimundo, “en la Meriva es imposible, porque se fue del banco cuando él todavía estaba adentro; y en la moto tampoco, porque los testigos indicaron que el que manejaba iba vestido todo de negro”.

“¿Entonces se mató solo?”, preguntó enojada una mujer sentada entre el público. Llevaba un prendedor en el saco con la cara del policía asesinado. La presidenta del tribunal amenazó con desalojar la sala. La fiscal retomó su alegato: “¿Es una salidera bancaria este hecho?”, dijo. Inmediatamente se respondió: “No se llevaron nada”. Ni la billetera en la que el policía tenía siete billetes de cien pesos y un dólar de la suerte, ni el auto, ni los doce mil pesos que la mujer había puesto a salvo al esconderse en la parrilla.

El alegato de la fiscal duró más de una hora. A nadie sorprendió que desistiera de acusar a los hermanos por el homicidio. Únicamente pidió una pena de tres años y seis meses para Daniel como partícipe necesario en la salidera del banco Francés, dos meses antes del crimen. También pidió que se investigue a los policías que participaron de la pesquisa.

Después de la fiscal llegó el turno de los abogados querellantes. Javier Raidan, representante de la esposa del policía, pidió 25 años de prisión para los hermanos por robo triplemente agravado, por ser cometido con arma de fuego, en poblado o en banda y por causar la muerte de la víctima. Para el abogado, el rastreo telefónico es irrefutable. “Si no consideramos esto una prueba directa entonces no hay nada para exclarecer este tipo de crímenes”, dijo.

A su turno, el abogado de la familia Klodczyk, Jorge Esquivel, pidió la prisión perpetua para los acusados por homicidio criminis causa. Es decir, un crimen que se comete para encubrir otro delito.

Finalmente fue el turno de la abogada María Eugenia Smud. Después de un cuarto intermedio de diez minutos, la defensora oficial pidió la absolución de los imputados por el homicidio de Klodczyk y por la salidera al Banco Francés. Se basó en la falta de testigos directos y desestimó la prueba informática. Además, recordó que ningún testimonio pudo vincular a los hermanos Vicente con Ramírez, el tercer acusado asesinado por la policía.

El tribunal dio fin a una extensa jornada. La última antes de la sentencia, que está prevista para el próximo viernes.