La fiscal espera pericias claves para determinar quién mató a Marcela Coronel

Coronel Marcela Flia

Un par de zapatillas y un short con sangre en la casa de Longchamps, y los llamados de su pareja antes del fatal desenlace parecen ser dos claves para empezar a revelar el misterio del crimen de Marcela Coronel, la enfermera de 33 años, asesinada a golpes en su vivienda. Los investigadores esperan las pericias sobre esos elementos y las hipótesis parecen circunscribirse a la responsabilidad de Gabriel Guevara, pareja de la víctima, u otro hombre que vecinos dicen haber visto en el patio delantero de la casa el día del crimen.

 

La fiscal de Lomas de Zamora Marcela Juan tomó varias declaraciones testimoniales. Algunas confirmaron y otras pusieron en duda las explicaciones que Gabriel Guevara, pareja de Coronel, dio ante la policía y los medios de comunicación a lo largo de este martes.

Con una orden que avaló el juez de Garantías Gabriel Vitale, la fiscal dispuso allanar la vivienda de Longchamps donde asesinaron a la mujer. Allí hallaron un short y un par de zapatillas con manchas de sangre.

Para la fiscal, la clave es saber si esa sangre pertenece o no a Guevara, y determinar los cruces de llamados entre los celulares de la pareja que tuvo lugar este lunes.

Un dato que no es menor: el o los asesinos lo único que se robaron de la casa de Coronel fue el celular de la víctima. No obstante, la pericia puede realizarse.

La fiscal decidió no tomarle declaración testimonial a Guevara, lo que constituye un fuerte indicio de que para ella es uno de los sospechosos.

La otra hipótesis apunta a un hombre que los vecinos de la víctima dijeron haber visto la mañana del lunes, poco antes del crimen, en el patio delantero de la vivienda de Longchamps. Lo describieron como una persona robusta y que estaba fumando. “Nunca lo vimos por acá”, contó un vecino a los medios de comunicación que llegaron hasta Longchamps este martes.

Para lo investigadores, este dato es fuerte y sacaría de la escena del crimen a Guevara, fortaleciéndose la hipótesis de un amante de la víctima o una venganza dirigida a la pareja, algo que el propio Guevara se encargó de sugerir pero que su entorno negó.

Todo comenzó este lunes en horas del mediodía cuando un vecino de la calle Buenos Aires al 1300 encontró a una beba de un año y medio frente a su vivienda.

Como no era del barrio, el hombre llevó a la beba a la Comisaría de la Mujer de Burzaco, desde donde se dio intervención a la Justicia y se difundió por redes sociales el hallazgo de la pequeña para dar con sus familiares.

Por la tarde, se presentó en el lugar el padre de la pequeña, un joven de 24 años, quien explicó que estaba trabajando y que la beba había quedado su madre, Marcela Coronel, en la vivienda que compartía la pareja en Longchamps.

El joven – Gabriel Guevara – explicó que Coronel trabajaba como enfermera en el Hospital Italiano y que cuando se iba de la casa, la pequeña quedaba al cuidado de la hermano del joven.

A esta altura, la situación resultaba extrañaba porque la Policía no podía ubicar a Coronel para saber qué había ocurrido. La fiscal Marcela Juan, de la UFI 2 de Lomas de Zamora, resolvió concurrir a la casa de Roberto Arlt al 3500, en Longchamps, acompañada por personal policial.

Allí ingresaron y en una habitación utilizada como galpón, hallaron el cuerpo sin vida de Marcela Coronel, envuelto en una frazada. Los médicos de la Policía determinaron que había sido asesinada a golpes con un elemento contundente como el canto de un hacha.

En el lugar no faltaban elementos de valor. Salvo uno y clave: el teléfono celular de la víctima. “Es lo primero que se usa para reconstruir lo última que hicieron las víctimas de un delito”, explicó un investigador.